Los párrafos siguientes están contenidos en el libro PLUTON, La trayectoria evolutiva del alma
del autor Jeff Green y se ofrecen por cortesía de la Editora propietaria del copyright:
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Si en su carta astral existen aspectos (armónicos ó desarmónicos) de Plutón con otro planeta, pulse el planeta correspondiente para obtener una descripción profunda y detallada del mismo.


Aspectos de Plutón con: El Sol , La Luna , Mercurio , Venus , Marte , Júpiter , Saturno , Urano , Neptuno








PLUTÓN EN ASPECTO AL SOL

En general, cualquier aspecto entre el Sol y Plutón viene a indicar que ha existido en el pasado y seguirá existiendo un énfasis en cuanto a desarrollar creativamente un especial propósito en la vida. Estos aspectos promueven dentro del individuo una comprensión sobre su propio poder para crear una realidad personal que refleje dicho propósito. De este modo, el nativo ha venido tomando control sobre su destino, aprendiendo a modelarlo mediante la fuerza de voluntad.

 Si el resultado de este proceso ha sido positivo. estará en condi­ciones de transformar cualquier área de la existencia donde decida enfocar su voluntad y su objetivo. Ahora bien, para que este propó­sito sea positivo, deberá aprender a unirlo con una importante nece­sidad social. En caso contrario, existe el peligro de permanecer en un vacío narcisista de creatividad personal, puesto que esta no puede ser expresada hacia el entorno de un modo significativo.

Por otra parte, el proceso evolutivo mismo ha venido enseñando a estos nativos los límites de su poder personal -aquello que pueden o  no pueden hacer-. Aunque la lección ha consistido en que ellos aprendan a tomar control sobre sus vidas, forjando su propio destino con la fuerza de su voluntad, puede haber algunas limitaciones en cuanto a propósito o al mismo destino, en relación al papel actual que están destinados a representar dentro del contexto sociocultural:.

 Ahora ellos tienen que aprender a aceptar esta limitación, al propio tiempo que vayan creando su realidad con una identidad y un propósito concretos dentro de la misma.

A menudo, estos aspectos van a promover en el nativo una iden­tificación activa con grandes figuras que simbolizan algún poder so­cial, o incluso que hayan llegado a trascender la misma sociedad. Por ejemplo, supongamos que una persona tiene un interés serio por la Psicología y desea convertirse en un profesional de esta disciplina. Es normal que este individuo se identifique y establezca incluso una relación de veneración hacia las grandes figuras de este campo del saber: Jung, Freud, Skinner, etc. Tal identificación le llevaría por un proceso de ósmosis a extraer la esencia del poder de aquellos y llevarla hacia sí mismo: sus ideas, principios, métodos, creencias, y así sucesivamente. Con ello, el nativo estaría reformulando aquello que ha sido extraído de una manera única, creativa y personal los aspectos entre el Sol plutón promueven también una renovación cíclica toda una regeneración o metamorfosis de la creativi­dad y el propósito individual a través de la vida. Incluso en los niveles más Importantes, habrá cosas que serán cambiadas por otras de un modo cíclico, lo cual da origen también a cierto potencial de frus­tración y limitación. Aunque el individuo puede tener una visión o incluso un conocimiento muy grande de lo que le es posible alcanzar llegar a ser, la realización de estos potenciales deberá darse en cier­tos estadios de la y solo en ellos.

En algunos casos, en función de la evolución y del pasado kármi­co estos nativos pueden contar con unos padres o uno de ellos que tenga mayor autoridad sobre el) que orienten su desarrollo de una forma muy dominante, intentando modelar el objetivo y la identi­dad personal del hijo con la fuerza de la voluntad paterna. Aquí el nativo puede sentirse intimidado en mayor o menor grado y esto le inducirá a veces a ver su destino y su objetivo a través de la voluntad y el deseo paterno. Esta actitud familiar dominante podría extinguir la luz en cuanto a  creatividad y al verdadero propósito y destino del nativo.

No obstante, dado que la necesidad evolutiva de esté último ha sido y será realizar su propio y personal destino, tal situación va a promover una confrontación una «escena» en algún momento clave del proceso individual, que  normalmente le llevará a una reformulación o metamorfosis en la relación con sus padres ya sea a través de una ruptura, o de un cambio en la actitud de estos últimos que les lleve a ajustarse con e impulsar el desarrollo activo de la pro­pia identidad y el especial propósito evolutivo de su hijo.

En otros casos, dependiendo de las huellas kármico/evolutivas, estos aspectos pueden indicar la presencia de un padre o unos padres que alienten y apoyen totalmente la realización del destino e identi­dad creativa que es propia del nativo. Tales padres le enseñarán que la vida y la realidad son lo que uno hace de ellas, y que es posible hacer lo que uno quiere si somos capaces de entregarnos totalmente a un propósito ,definido. Otra posibilidad es que uno de los padres tenga esta actitud y el otro esté en contra. En cualquier caso, los re­querimientos kármicos específicos deberán ser analizados para com­prender por qué ha ocurrido una u otra circunstancia familiar y sa­ber actuar al respecto.

En términos generales, (as personas en cuyo tema natal está Plutón aspectado con el Sol, tienen algo muy especial que cumplir  en la vida actual. Este propósito puede conducirles hacia una cierta fama, aclamación, reconocimiento o adulación respecto a esa misión especial. En algunas circunstancias kármicas relacionadas casi siempre con el abuso del poder o el no querer reconocer los 1ímites del mismo, este reconocimiento y aclamación no tendrá lugar. En tal caso el nativo estará condicionado por los logros de otros y se verá reducido a una posición insignificante dentro de su sociedad o entorno. Esta limitación forzosa deberá servirle para tomar una actitud obje­tiva y una comprensión del porqué de tal situación, a partir de la cual podrá crecer y liberarse de estas circunstancias, bien sea en su vida actual o en la próxima encarnación que tenga.

Es importante destacar que los aspectos de Plutón al Sol promue­ven una necesidad compulsiva de eliminar todas las condiciones o di­námicas que impidan al nativo descubrir y expresar su propio centro de poder e identidad personal. Puesto que el  nativo ha venido apren­diendo a proyectar creativamente este poder y propósito individual, podría existir en él un deseo inconsciente de ser reconocido como una persona especial, poderosa o importante, con el consiguiente riesgo de quedarse bloqueado en una auto glorificación. Si el proceso toma un cariz negativo, los medios para obtener poder van a ser probable­ mente encubiertos, manipuladores o crueles, llegando incluso a lo cri­minal en ciertos casos. Por el contrario, si la expresión fuera de ca­rácter positivo, el nativo no se permitiría caer en el uso de estos medios para obtener su particular propósito o destino, sino que comprende­ría y usaría los medios legítimos para su propia realización indivi­dual, enfrentándose y desafiando a quienes hayan alcanzado poder y reconocimiento a través de medios negativos. 

Muchas personas con aspectos entre el Sol y Plutón se ven impe­lidos compulsivamente a manipular o controlar a expresión individual de otros y en especial de aquellos con quienes mantienen rela­ciones de mayor intimidad. Con esta actitud negativa, ellos intentan continuamente reconvertir la conducta de otros de acuerdo a sus pro­pios esquemas ya lo que consideran correcto. Por supuesto, esta ac­titud va a generar casi siempre confrontaciones y escenas de tensión emocional, siendo frecuentes las rupturas. El consecuente shock emo­tivo puede ser devastador para el nativo, en mayor o menor grado. En el mejor de los casos, esta experiencia le llevará a una compren­sión de las dinámicas que actuaron en su interior y causaron el conflicto. Por el contrario, Quede darse el caso de Que algunos de estos na­tivos busquen relaciones o circunstancias en las cuales se vean absor­bidos y sometidos por el poder o la voluntad de otro. Bajo esta orien­tación negativa, ellos intentan inconscientemente volverse poderosos y relevantes a través de una relación de veneración hacia el poder y  el propósito de otra persona. Al final, tal relación va a decaer hasta que los caminos se separen, lo cual tendrá lugar por medio de las ne­cesarias confrontaciones, para que el nativo pueda aprender a crear su propio objetivo e identidad, en base al esfuerzo individual.

   Bajo un enfoque positivo, las personas con aspectos Sol/Plutón no sólo llegarán a realizar su propio poder y propósito creativo, sino que impulsarán también a otros a hacerlo en el terreno más adecua­do a su propio desarrollo y capacidad, actuando ya siempre de esta manera y rechazando a quienes no lo hagan así. Su propia vida pue­de convertirse entonces en un símbolo y un ejemplo para otros, a fin de llegar a tener el coraje necesario para ser libres de las limitaciones que bloquean su existencia.




PLUTÓN EN ASPECTO CON LA LUNA

El objetivo previo de estos aspectos ha sido eliminar cualquier clase de dependencia externa, a fin de inducir en el nativo la lección evolutiva de seguridad interna. Además,  ha servido para reformular o transformar las reacciones instintivas emocionales del individuo frente a toda circunstancia interior o exterior. En ambos casos, el nativo ha estado aprendiendo a transformar su propia imagen, la forma como se identifica y relaciona consigo mismo. 

A menudo, estos aspectos han promovido experiencias emotivamente difíciles en relación a los arquetipos maternos o femeninos, los que han jugado por lo general un papel en extremo dominante, encarnados en personas controladoras con un rígido patrón conductual que era proyectado sobre el nativo/a. Cuando el individuo fracasaba o rechazaba abiertamente estos dictámenes y expectativas compulsivos, era objeto de golpes o ataques emocionales expresados por la mujer o la madre bajo la forma de un hiriente silencio cuya proyección vibratoria en forma de desaprobación le rebajaba o hería, atravesando su campo áurico. En cualquier caso, el nativo se vería obligado a refugiarse en su interior, para inducir la necesaria lección evolutiva. 

Debido a lo anterior, estos nativos manifiestan necesidades y pro­blemas emotivos no resueltos que son proyectados sobre otros en for­ma de expectativa. En caso de que los demás no coincidan con lo que ellos esperan de su proyección, el problema permanecerá y el resultado será una descarga de ira o rabia, lo cual va a atraer una confrontación que a su vez obligará al individuo a refugiarse en sí mismo. Otra reacción bastante común en este proceso consiste en que el nativo establezca una relación emocional con aquellas personas que dan una respuesta a sus necesidades más profundas. La intensidad de tales experiencias puede estar en función de la «novedad» o «an­tigüedad» del proceso, y también del tipo de aspecto entre la Luna y Plutón. 

Por ejemplo, en el caso de uno de mis clientes con Plutón en Leo en conjunción a Saturno en la Casa IX, ambos retrógrados y for­mando un quincuncio con la Luna en Piscis y Casa IV, este indivi­duo experimentó a los seis años de edad la separación de sus padres, luego de lo cual fue llevado a un orfanato. Más tarde, los padres vol­vieron a estar juntos y le llevaron de nuevo con ellos. A los diez años de edad escuchó una discusión entre sus padres donde se enteró que ellos deseaban que no hubiera nacido y que él no les gustaba. Esto le impulsó a marcharse de casa y andar una distancia de unas 25 mi­llas hasta la casa de su madrina. Ella le quería, pero sus padres le obligaron a regresar, viéndose forzado a vivir en un ámbito donde no era aceptado, amado ni comprendido. No obstante, el efecto psicológico y emocional de este rechazo no fue tan severo, puesto que el aspecto Luna-Plutón tenían un orbe de cuatro grados respecto al punto exacto del quincuncio. De hecho, el nativo conservaba el re­cuerdo de haber vivido ya en otras existencias este tipo de situacio­nes y había aprendido a minimizar sus dependencias y expectativas emocionales. La necesidad evolutiva de repetir nuevamente esta cla­se de experiencia respondía ya a las últimas lecciones en este campo. 

Por el contrario, algunos de estos nativos van a contar con una madre o una figura femenina que alentaría su sentido de autoconfianza emocional y seguridad interna. Estas mujeres tendrán habilidad para comprender y penetrar en los dinamismos emocionales del nativo, con lo cual le ayudarán a descubrir  las causas de sus estados de ánimo, de sus sentimientos y de sus cambios emocionales.

El intento evolutivo inherente a este aspecto demuestra que estos nativos han venido aprendiendo a reformular su autoimagen y su con­ducta emocional. Las emociones pueden expresarse de una manera compulsiva bajo este aspecto Luna/ Plutón y, aunque la persona se proponga actuar de otro modo, a nivel intelectual y emotivo, se en­contrará para su propio disgusto manifestando un esquema compul­sivo de conducta emocional, lo cual le enfadará consigo mismo y le llevará a odiarse de cuando en cuando, debido a su propio sentimiento ­de impotencia para cambiar estos esquemas a pesar de su intención y deseo. En los peores casos, esta dinámica promoverá ideas suicidas o deseos subconscientes de muerte, con los que el individuo buscar huir del dolor que caracteriza su vida emocional.  

Estos nativos han aprendido también a esclarecer sus dinamismos emotivos innatos, a comprender por qué actúan de la forma en que lo hacen y las razones profundas de ello. De este modo, podrán en­focar su atención sobre las dinámicas emotivas de otros, sobre sus intenciones y motivaciones. Basados en su propia intensidad emo­cional poseen por lo general una habilidad natural para comprender la psicología y emotividad de otras personas, si se trata de un aspec­to Luna-Plutón relativamente «antiguo». Algunos intentarán reformular compulsivamente la autoimagen y expresión emocional de otros en forma semejante a como lo hiciera la madre o la mujer con ellos mismos. Con ello, intentan duplicar la conducta materna o de las fi­guras femeninas importantes que han pasado por sus vidas. Pero la mayoría de la gente no tolerará por mucho tiempo este comporta­miento excesivamente emotivo y muchas relaciones terminarán en enfrentamientos y shocks emocionales.

Cuando los demás no se amoldan o no convergen con los requerimientos emotivos de ellos, estos nativos pueden tornarse violentos al estallar la tormenta interior, rompiéndose las riendas de control que normalmente mantiene. Por otra parte, algunos pueden intentar motivar a otras personas ayudándoles a descubrir sus propias diná­micas emocionales de una forma no manipuladora, alentando en otros la autoconfianza emotiva y la seguridad interna. sin hacer que de­pendan de ellos. Es probable que haya ocurrido algo similar en la relación que ellos han mantenido con sus madres o con figuras feme­ninas importantes en el curso de su vida, o bien  que hayan llegado a esta  comprensión a base de golpes muy fuertes. 

Una vez que la lección acerca de la seguridad interna ha sido emprendida en forma consciente, como resultado del anterior proceso evolutivo, todo el comportamiento que antes era negativo en el terreno emocional va a cambiarse gradualmente, en positivo. Poco a poco estos nativos irán aprendiendo a colmar sus propias necesidades emotivas, y al hacerlo, se irán liberando a sí mismos para actuar dentro de la vida de relación con  una actitud de autoconfianza, carente de exigencias desplegando paciencia y tolerancia donde antes hacían todo lo contrario. Ahora están en condiciones de alentar en otras personas el crecimiento emocional, la salud y la independencia. En vez de rechazar a otros, van ahora a atraerles magnéticamente, puesto que se reconocerá su capacidad sanadora natural.

Dado que la Luna representa la función psicológica del ego, quines tengan Plutón aspectado con la Luna habrán estado aprendiendo a enfocar el poder de sus Almas a través de su ego consciente.

Como resultado de ello, pueden ser personas altamente autodeterminadas, centradas en la consecución de un objetivo cualquiera que este sea. Estos nativos pueden aunar la capacidad de penetración plutoniana para descubrir cómo está estructurada cualquier cosa en el fondo y lo que la hace operar. Al hacerlo, sabrán de una forma instintiva cómo deben utilizar o manipular los medios necesarios para lograr el fin que se proponen. Bajo una expresión negativa, tales me­dios pueden llegar a ser crueles e inhumanos, y bajo una concepción o positiva, serán acometidos con gran ímpetu. Por lo general, estos na­tivos tienen una mirada penetrante profunda dada la correlación simbólica de la Luna con la retina del ojo. La fuerza de su Alma se refleja en su mirada cuando tratan de penetrar hasta el fondo de otras personas para conocerles.  ­

Debido a que la Luna tiene que ver también con el entorno inmediato del individuo, quienes tienen aspectos Luna/Plutón pueden tener una tendencia a dominar su entorno por medio de la intensidad de su campo vibratorio, la cual es expresada instintivamente a través de sus propios egos. Un dominio de este tipo puede ser expresado mediante un silencio total, lo mismo que a través de la acción o la comunicación. En cualquier caso, su «presencia» será notada por los demás. Es frecuente que ocurran tergiversaciones y malas interpre­taciones por este motivo, respecto a las intenciones del nativo. Es na­tural, puesto que la intensidad de su campo vibratorio y su cuerpo emocional puede crear un efecto combinado bastante enigmático, teniendo en cuenta la condición a la vez secreta y mística de Plutón. 

Desde el punto de vista evolutivo, esta especie de reto al entorno puede crear frustración en el nativo, pero también puede servirle para desarrollar una comprensión, proyectándole fuera de sí mismo, acerca de lo que verdaderamente está sintiendo o pensando en el momento actual. Por otra parte, este desafío posibilitará un autoexamen que le llevará a comprender sus intenciones, sus motivaciones y el fundamento de lo que viene ocurriendo en su interior para que exista dicha actitud desafiante. Todo un examen interno tendrá lugar para hacer que estos nativos se «cierren» cíclicamente sobre sí mismos sobre una base emocional, lo cual no deja de entrañar un riesgo psíquico de perder prácticamente toda perspectiva. 

Si el individuo atraviesa uno de estos ciclos de «cierre» el desafío a su entorno puede interpretarse como un intento de superar dicho ciclo. Pero si el nativo se halla en un momento de expansión, entonces el desafío se encamina a cuestionar las bases de donde emerge el individuo, encontrando a menudo resistencia cuando éste se niega a revelar lo que está sucediendo en su interior. También podría ocurrir que el nativo rechazara conocer o aceptar lo que hay de correcto en el discernimiento o la percepción de otros cuando se ve desafiando de esta forma. En tal caso, es muy importante que los demás que entran en relación con este individuo sean conscientes d esta situación ya que estos nativos tienen una necesidad cíclica de "cerrarse" con el objeto de cargar sus propias baterías emocionales, consumidas por la intensidad y la fuerza inconsciente de sus Almas. 

Todo esto acontece a fin de proporcionarles perspectiva y conocimiento, o de hacer que germinen nuevas semillas de pensamientos, sentimientos o emociones a partir del Alma hasta llegar al ego consciente, en momentos clave de su trayectoria evolutiva.  

En el proceso anterior es muy  importante mantener el equilibrio entre la fase de  «cierre» y la de expansión ya que un exceso de cualquiera de las dos llevaría a una distorsión y pérdida del centro de gravedad en estos nativos. Cuando los desafíos   ocurren a partir del entorno, en forma cíclica, estos nativos deberían prestarles atención, ya que constituyen señales de que las cosas se han ido a un extremo. Si el nativo atraviesa un ciclo de expansión, estos desafíos van a invertir la corriente a causa de la reacción semejante que ellos esperan. Poniendo atención a esta" señales provenientes de su entorno, ellos pueden mantener un estado de equilibrio psíquico y emocional,. Por el contrario, el resistirse a ellas puede ser causa de desequilibrio.

Las personas con aspectos Luna/Plutón se caracterizan también por un alto grado de emotividad. En su entorno, las condiciones de­ben mantenerse «normales». En caso contrario, estos nativos pue­den verse trastornados e intentar a toda costa normalizarlas. El com­portamiento de los demás debe amoldarse a sus pautas de conducta standard, expectativa que puede producir confrontaciones, las cua­les servirán para que el nativo vaya aprendiendo a transformar sus reacciones emocionales instintivas contra todo aquello que no refle­je los esquemas de comportamiento esperados. Es obvio que la limi­tación causada por estas pautas fijas y rígidas debe sufrir estos enfrentamientos para que puede operarse una metamorfosis de las mismas, hasta que el individuo comprenda que hay otros tipos de esquemas, valores, creencias y necesidades tan   portantes y legítimos como los suyos.   

Los aspectos Luna/Plutón inciden también por lo general en una fuerte necesidad emotiva y sexual. En forma cíclica, la energía emo­cional pide liberarse, expresarse o proyectarse. Esta liberación pue­de manifestarse a través de la actividad sexual, por lo cual las necesi­dades sexuales del nativo proyectadas hacia otros pueden llegar a ser muy intensas y exigentes si no se ha aprendido aún la lección de auto­suficiencia emocional, que conduce hacia la autosuficiencia sexual (masturbación). La liberación sexual es así un agente de curación y estabilidad emocional para estos nativos. Tal liberación (orgasmo) suele ser culminante y total, produciendo para el individuo un sentimiento de confort y un estado emotivo relajado durante un tiempo.

Una práctica positiva para estos nativos consiste en adoptar un método o un programa intensivo y concentrado que les permita una transformación personal y una repolarización de sus esquemas de reac­ción instintiva emocional para estar en condiciones de adaptarse a la vida de una forma más abierta y más objetiva. Esto les conviene, dado que muchos de los recuerdos emocionales inconscientes son di­fíciles y dolorosos, siendo precisamente estos recuerdos los que con­dicionan sus respuestas emotivas en un modo compulsivo e irracio­nal. J3stos nativos podrían verse consumidos por sus propios estados de ánimo, sentimientos y emociones todos ellos, desde el más oscuro al más brillante, originados en recuerdos lejanos e inconscientes. La necesidad de ganar control y perspectiva sobre dichos estados ­es, pues, crucial , y ello puede darse a través de una dedicación conti­nua a un programa o sistema que permita el desarrollo de una com­prensión objetiva de sus propias emociones.




ASPECTOS DE PLUTÓN CON MERCURIO

En general, puede afirmarse que estos aspectos han promovido las necesarias confrontaciones intelectuales con otras personas, para que las ideas fijas y rígidas pudieran ser reformuladas, transforma­das y ampliadas. Quienes tienen este aspecto han vinculado su segu­ridad y estabilidad emotiva con su destreza para organizar la reali­dad de forma intelectual, como un reflejo de la totalidad de sus valores y creencias. Puesto que la seguridad emotiva está unida a un alto grado de organización intelectual, estos nativos tienden a mantener sus ideas de una manera compulsiva y defensiva. Cambiar una forma de pensar o considerar algo de otro modo distinto representa para ellos co­rrer un riesgo de inseguridad emotiva y vivir un sentimiento de impotencia. Aquí  la necesidad evolutiva ha sido y es la de confrontación, ya  que cualquier cosa relativamente fija va a producir un estancamiento y a impedir un crecimiento gradual. De esta forma la confrontación. obligará. a estos nativos a reexaminar sus pensamientos y opiniones más profundas, sea que lo deseen o no.

    Normalmente, las personas con aspectos Plutón/Mercurio poseen un alto grado de concentración mental. 
    Esta habilidad les capacita para penetrar hasta el fondo de todo aquello sobre lo cual enfoquen su mirada mental, hasta poder determinar las estructuras esenciales de lo que están analizando. No obstante, la interpretación de aque­llo que examinan reflejará siempre las creencias preexistentes del na­tivo, ya que este sistema de creencias constituye un filtro mediante el cual se llega a rechazar todo aquello que el individuo considera de antemano como falso. En otras palabras, todo ello forma una ba­rrera individual que impide la penetración de cierto tipo de informa­ciones que suponen un reto a las creencias preexistentes y un riesgo para el sistema de seguridad inherente a las ideas y opiniones del su­jeto acerca de la naturaleza de las cosas. Por otra parte, en los casos en que el nativo desea aprender algo más, si esta experiencia está de acuerdo en alguna forma con sus creencias preexistentes, estará entonces dispuesto a aceptar ,metódica y  gradualmente la nueva información, adquiriendo el conocimiento a través del sistema plutoniano de ósmosis.

En cuanto a Mercurio, es muy importante determinar la actual  naturaleza y condición de este planeta, observando en qué  casa y signo se encuentra y qué tipo de aspecto forma con Plutón. Por su propia naturaleza, Mercurio tiene curiosidad hacia todas las cosas, desea experimentarlas intelectualmente y comunicar a otros su conocimiento de ellas, entablando debates intelectuales sobre ello. Pero también quiere aprender y organizar intelectualmente todo aquello que experimenta, a través de conexiones lógicas. 

Cuando Plutón y Mercurio forman aspectos entre sí, esto puede dar lugar a dos efectos extremos: por un lado, el nativo puede evitar cualquier clase de experimento intelectual que no refleje aquello que él considera como valioso y útil para sus intereses preexistentes. Esta posición extrema genera una limitación en el enfoque mental y, en cuanto hace a la comunicación, va a reducirla mucho a menos que el nativo cuente con una razón o un propósito especial para comuni­carse, eliminando toda charlatanería o comunicación innecesaria. 

   Cuando esta persona se comunica con alguien lo hará de acuerdo a su propósito, sin usar palabrería ni afectación. El tono de la comunicación será emotivamente poderoso, con un efecto cuasi-hipnótico que reflejaría la fuerza de su Alma y de sus convicciones y  opiniones.  

   Por otro lado, el nativo puede mostrarse abierto intelectualmen­te a todo tipo de cosas, con una gran curiosidad mental que le lleva­rá siempre hacIa adelante, en busca de conocimiento. Este tipo de actitud puede hacer que se sienta compulsivamente inclinado a co­municarse con muchas personas y a penetrar en los detalles buscando más información y conocimiento. Así, cualquier cosa en la creyera este individuo o sobre la cual tuviera una opinión personal, sería comunicada con fuerza, convicción e intensidad emocional. Es obvio que entre estos dos extremos pueden darse muchos tonos combinados de expresión. 

Por consiguiente, no sólo es importante entender la naturaleza global del nativo, sino también observar detenidamente la condición en que se halla su Mercurio natal, ubicado en una Casa y un Signo específico, con determinados aspectos y formando un aspecto concreto con Plutón.

 Así, por ejemplo, un Mercurio en Libra y Casa III, en sextil a Plutón en Casa 1, llevaría al nativo a ser del tipo «abier­to», mientras que un Mercurio en Tauro y Casa VIII en cuadratura a Plutón en Casa V daría lugar al tipo «cerrado», el cual está desti­nado a experimentar dos posibles confrontaciones:

1. Por un lado, pueden darse enfrentamientos externos con otras personas que ponen a prueba, desafían o cuestionan sus opiniones y sus estructuras intelectuales. El problema básico reside en la estre­chez y la subjetividad de su propio enfoque mental, que genera una limitación donde aparecen sólo puntos blancos o negros. Esto no sig­nifica que el punto de vista personal del nativo sea necesariamente erróneo, sino que es limitado, originando una confrontación moti­vada por el impulso evolutivo requerido, cuyo efecto será el de abrir una brecha en las rígidas categorías intelectuales del individuo, para que pueda entrar nueva información, expandiendo o reformando los datos intelectuales básicos y abriendo nuevas perspectivas.

La resistencia a estas confrontaciones puede llegar a ser muy fuerte, puesto que está en juego la seguridad interna y la estabilidad emo­cional del nativo. Dicha resistencia puede llevarlo a un tipo de reac­ción defensiva subconsciente, donde el individuo no escucha a los de­más y rechaza incluso los más convincentes argumentos. La resistencia ocurre generalmente en el momento mismo de la confrontación. Lue­go, el nativo podrá reflexionar sobre lo ocurrido y con el tiempo lle­gar a incorporar o considerar algunos puntos de vista o informacio­nes nuevas, agregándolos a sus datos intelectuales básicos. Esto se dará siempre y cuando el nativo perciba la utilidad o legitimidad de hacerlo. Cuando estos nativos rechazan la opinión de otro a fin de defender la suya propia, suelen enfocar el punto más débil de cual­quier argumento que se les muestre, o de una estructura intelectual, utilizando esta vulnerabilidad como blanco de su rechazo.

2. El sistema polarizado de «blanco o negro» puede explotar tam­bién desde dentro del individuo. Éste podrá experimentar vivencias cíclicas en las cuales su forma de comprenderse a sí mismo, a la vida y a las demás personas no tenga validez, con la consiguiente pérdida de perspectiva. Durante tales ciclos de implosión intelectual, la persona irá a buscar desesperadamente nuevas ideas o información ca­paces de abrirle nuevas perspectivas para entender el fundamento y  naturaleza del conflicto que ha vivido y que ha dado lugar a esta ex­plosión interior.

Si se trata de un individuo «abierto», las confrontaciones estarán vinculadas con su falta de habilidad para identificarse con un punto de vista determinado durante un tiempo largo, perdiéndose en su pro­pio laberinto de perspectivas mentales, que los lleva a aceptar la im­portancia o legitimidad de todos los puntos de vista. Tal situación va a generar una crisis mental, puesto que la necesidad evolutiva les lleva a identificarse con un sistema  específico de conocimiento al cual puedan ser referidas todas las demás opiniones, de forma que per­manezcan integrados intelectual y emocionalmente en su conciencia global. Esta crisis mental crea toda una confrontación acerca del sis­tema al cual adherirse. El hecho de experimentar la validez e intensi­dad de muchos puntos de vista diferentes, leyendo aquí y allá por­ciones de un libro y otro, asistiendo a seminarios y cursillos, etc., sólo viene a complicar el problema, llevando ineludiblemente al na­tivo hacia una pérdida de perspectiva en la cual se oscila desespera­damente hacia atrás y hacia adelante de una idea a otra sin llegar al fondo del asunto, o tomando una actitud compulsiva al comuni­carse con otros, tergiversando los argumentos, a fin de probar la va­lidez de otros puntos de vista.

  En esta situación, aquello en lo cual creer, pensar y cómo hacerlo se convierte en un dilema enorme. La solución evolutiva estará en escoger cualquier sistema que sea afín al individuo a un nivel emotivo y natural. Con ello, se obtendrá nuevamente una claridad de ideas y una perspectiva que producirá a su vez mayor seguridad y estabilidad  emocional. Sin embargo, el desafío para ellos no consiste en de­fender este sistema como el único camino verdadero», puesto que tal actitud les llevaría hacia el carácter «cerrado». El reto  consiste simplemente en adaptarse e identificarse con un sistema específico, utilizando o como un medio de cohesión intelectual y emocional. Con ello, el individuo adoptará la actitud propia de este sistema, acep­tando que otras personas pueden hacer lo propio con sistemas dife­rentes al suyo y, en lugar de argumentar o ponerse a la defensiva, va a usar su propio poder intelectual básico para compartir ideas, lo cual permitirá ahora el desarrollo de una saludable discriminación de forma que el nativo ya no será presa de cada estímulo o idea que atraiga su curiosidad.

En la mayoría de los casos con aspectos Mercurio/Plutón, ha existido y existirá una necesidad de explorar, inquirir, o experimentar en áreas que  son consideradas como tabú por la sociedad o por el entorno familiar. Bajo la lógica de estos nativos, estos temas tabú, pueden aportarles un porción de conocimiento o información importante para llegar a comprender los misterios de la vida. pero también los tabúes implican una limitación, y la necesidad evolutiva es crecer mas allá de todo aquello que produzca limitación.




ASPECTOS DE PLUTÓN CON VENUS


En términos generales, los aspectos entre Venus y Plutón han ge­nerado y seguirán haciéndolo, un prolongado conflicto evolutivo de­bido a la naturaleza dual y a los requerimientos venusinos. Como arquetipo de una dinámica concreta, Venus nos exige que, antes de poder participar con éxito en cualquier tipo de relaciones, debemos aprender a relacionarnos con nosotros mismos, aprender a amarnos y a ser autosuficientes. Sólo entonces estaremos en condiciones de tener éxito en nuestras relaciones con otros. Al ir realizando esta di­námica y este requerimiento, podremos relacionarnos con un míni­mo de expectativas y necesidades proyectadas a la otra persona, sin esperar que ella satisfaga y solucione todos nuestros deseos. De he­cho, si aún no somos capaces de amarnos y relacionarnos satisfacto­riamente con nosotros mismos, ¿cómo podríamos amar realmente, y relacionarnos bien con otra persona?

Los  aspectos Venus/Plutón nos exigen aprender a fusionar nuestro propio ser con el de la otra persona. A través de esta experiencia vamos a vivir toda una transformación de las limitaciones persona­les, tanto para nosotros cómo para el otro. Puesto que la demanda evolutiva ha sido la de fundirse con el otro, la mayoría de estos nativos no han aprendido aún a relacionarse consigo mismo independien­temente de su vida de relación con los demás, ni tampoco a ser auto­suficientes y autoconfidentes, capaces de identificar y responder a sus propias necesidades fuera de la relación. En la mayoría de los casos, estas personas sentirán que no pueden estar satisfechos o realizados, sino en compañía de otro, y esta es la base de su prolongado dilema evolutivo.  

La conexión plutoniana conlleva la necesidad de explorar y des­cubrir los grandes misterios de la vida, por lo cual estos nativos se han visto atraídos a veces de forma hipnótica hacia otras personas que simbolizaban algo de  aquello que necesitaban. Dentro de esta di­námica, el hecho de producirse este tipo de atracción demuestra que el individuo aún carece de aquello que necesita o desea,  lo cual puede llevarle al riesgo de ser engañado al sentir que el significado que busca se encuentra encarnado en otro y  no dentro de él mismo.

A fin de poseer y poder contar con una pareja que tiene aparentemente lo que él cree que necesita, el nativo puede llegara manipular emo­cionalmente a otro para mantener la relación. Las formas y estrategias que adopta esta manipulación son muy variadas, desde una ac­titud encubierta y sutil hasta otras más directas y abiertas. Pero también puede ocurrir que otras personas vengan al lado de estos na­tivos por razones análogas y con estrategia semejante. De nuevo nos encontramos con el hecho de que la realidad externa es una metáfo­ra de nuestra realidad interior. 

     Ese tipo de relaciones es fuente de muchos conflictos psicológicos, emocionales y kármicos, incluyendo las expectativas irreales e intensas que se proyectan sobre la otra persona o sobre el nativo con aspectos Venus/Plutón. La entrega amorosa y la satisfacción de las necesidades del otro están aquí condicionadas por la satisfacción de las propias necesidades. Si esto último no se da, puede producirse una negación de dicha entrega creándose u a confrontación evidente acer­ca de la satisfacción del uno o del otro, lo cual lleva fácilmente a es­cenas de conflicto emocional y, en muchos casos, a una ruptura de la relación en forma bastante traumática.

El abuso emocional, físico o psicológico no es una experiencia ajena del todo a estos nativos y puede haberse dado a lo largo de varias vidas. Los recuerdos de estas experiencias se conservan en sus memorias inconscientes, de modo que muchos de ellos llegarán a esta vida con una desconfianza natural hacia la relación con otra persona preguntándose:

 Que busca este/a en realidad ¿ Cuales son sus verdaderas intenciones?    Además existe, por lo generar un temor a perder  sus privilegios, lo cual les lleva a adoptar una actitud aparentemente retraída emocionalmente, o de frialdad, unida a una poca habilidad para entregarse totalmente dentro de una relación. A nivel kármico y especialmente cuando entran en juego aspectos tensos, es­tos nativos atraerán o serán atraídos por personas con quienes han estado ya relacionados en vidas anteriores, casi siempre con el obje­to de resolver una situación que no fue terminada en el pasado. 

   Otro punto de conflicto común para estos nativos radica en que sólo han sido capaces de mantener una relación mientras ha existido la necesidad que dio origen a esa relación. Como resultado de ello, ha habido muchos casos donde una de las parte puede haber decidi­do terminar mientras que la otra no piensa lo mismo por sentir que aún hay un motivo para continuar juntos. Cuando se tienen aspec­tos entre Venus y Plutón, es probable que se hayan experimentado ambas posiciones, siendo abandonados y abandonado al otro, según el caso. Como ocurría anteriormente, la base de este conflicto radica en la búsqueda de un significado y una satisfacción personal fuera de uno mismo.    

Incluso contando con una relación prioritaria, los individuos con aspectos Venus/Plutón pueden llegar a experimentar una intensa atracción hipnótica hacia otras personas, atracción que se fundamenta siempre en alguna necesidad que no está siendo satisfecha normalmente dentro de su relación principal, existiendo un punto conflictivo. Por lo general, estos aspectos llevan al nativo a entregarse a otra perso­na  y la forma como el individuo reaccione frente a este punto con­flictivo va a determinar el karma consecuente. Si decide terminar con la relación para dejarse llevar por la atracción hipnótica, se creará un karma con su primera pareja, el cual deberá ser compensado en algún momento. Pero si decide resistir a la atracción, entonces los deseos no colmados asociados con esta deberán también ser satisfechos tarde o temprano.

Otro conflicto nacido de este enfoque de las relaciones consiste en que una de las partes tendrá más poder que la otra dentro de la relación. Si el nativo sigue una atracción basada primordialmente en lo que necesita o en lo que el otro puede darle, entonces la otra per­sona será colocada automáticamente en una posición de poder y control.

Como es obvio, esta dinámica genera un desequilibrio poten­cial y una confrontación en caso de que una parte manipule compulsivamente a la otra para mantener esta posición. En el caso contrario, si el nativo atrae a otras personas debido a las necesidades proyectadas de aquellas sobre él, se situará entonces en la posición eje control, creándose la confrontación por razones análogas. Es pro­bable que el nativo haya representado ambos papeles en vidas pasadas. 

Casi todos los que tienen estos aspectos entre Venus y Plutón han necesitado desafiar o confrontar lo que la sociedad impone como la pauta normal de relación con otros. Ellos han estado deseando eliminar todos los tabúes acerca de cómo relacionarse, aunque usualmente no los atacan de modo directo respecto a los valores existentes, sino que mantienen estos deseos y necesidades en su fuero interno, atrayendo de este modo a otras personas que buscan la misma experiencia. Den­tro de la intimidad de su relación, ellos van a explorar múltiples po­sibilidades hacia las que cada uno se siente inducido naturalmente a investigar sobre una base experimental. 

Muchos de estos nativos tienen necesidad de controlar a otros o de ser controlados en-mayor o menor grado, y por lo común desean  poseer a otro para satisfacer sus necesidades emocionales de seguridad. Nuevamente aquí, la causa de esta situación radicará en esta actitud que los lleva a buscar o a ser buscados por otros para tal fin. Esta forma de control y esta limitación emotiva solo producirá estancamiento para ambas partes de la relación, hasta que en algún mo­mento sobrevenga una situación crítica que hará explotar estas for­zadas limitaciones. Las confrontaciones o rupturas serán entonces frecuentes, acarreando las consecuencias kármicas ya mencionadas an­tes. En cuanto al grado de posesión y control, este dependerá de la intensidad con que el nativo desea estar con la otra persona y vice­versa. El grado de deseo determina aquí el grado de necesidad y ésta va a determinar a su vez el nivel de control.  

Bajo un enfoque negativo de la relación, estos individuos pueden mostrarse muy celosos, posesivos, vengativos, crueles y otras cosas semejantes, cuando perciben que su pareja ha hecho algo que puede amenazar o minar la relación o que significa para ellos un abuso; algo que les hiere o un rechazo al reconocimiento de sus necesidades. Demasiado a menudo, la persona con aspectos Venus/Plutón reten­drá su amor, su afecto o sus sentimientos hacia el otro, por temor a verse rebajado o sometido a un abuso, o también lo hará como un medio de controlar la situación a través de un aislamiento autoim­puesto. Pero puede ocurrir el caso contrario, es decir, que atraiga hacia sí a otros que actúen con él de un modo semejante.

Todos los que tienen a Plutón aspectado con Venus necesitan saber el porqué de sus sentimientos y de los de la otra persona. Necesitan comprender el porqué de sus necesidades y de las necesidades del otro. Con el tiempo, estos aspectos les han dotado con una capaci­dad natural para llegar hasta otra gente conociendo lo que ésta nece­sita. Esta habilidad les otorga un intenso magnetismo natural que pue­de atraer a otros, quienes perciben que el nativo está en condiciones de comprender y satisfacer sus necesidades. En sentido inverso, el nativo podría verse atraído hacia otras personas que poseen un in­tenso magnetismo por razones análogas. En general, estos nativos se sienten atraídos hacia otras personas que poseen un intenso magnetismo por razones análogas. En general, estos nativos se sienten atraídos hacia aquellas personas que tratan con asuntos profundos, rechazando a la gente «ordinaria» o superficial. Su acercamiento hacia la relación es natural y psicológico. Siempre  están a la escucha, tra­tando de captar el significado profundo detrás de las palabras o ac­ciones de otros, mientras que habrá otros que están pendientes de ellos en la misma forma.  

Los aspectos entre Venus y Plutón producen individuos muy sensuales y apasionados, capaces de gozar plenamente de una relación corporal cálida y siendo exigentes al respecto. De hecho, este contac­to va a actuar para ellos como un barómetro que reflejará sus sentimientos sobre sí mismos y sobre los que mantienen con ellos una re­lación íntima. 

     Todos los conflictos potenciales y las situaciones de carácter kármico pueden ser transformados  inmediata o gradualmente, una vez que estos nativos aprenden a relacionarse consigo mismo sin necesi­tar otra relación, aprendiendo a identificar y suplir sus propias nece­sidades. La autorelación y el amor a sí mismos serán aquí los fun­damentos que eliminen la necesidad de establecer proyecciones irreales y expectativas sobre sus parejas. Por otra parte, estos nativos podrán aprender a impulsar y dar aliento a la independencia y autoconfianza de sus parejas, en vez de intentar controlarlas. El objetivo de la confrontaciones que puedan tener lugar dentro de la relación está centrado en promover esta lección. Una vez que ellos dejan de mirar hacia fuera de sí mismos para poder dar significado a sus vidas, esta­rán en condiciones de escoger una pareja y entregarse a ella, como a alguien que refleja sus propias necesidades kármicas y evolutivas en un plano más elevado. De esta forma, la relación podrá crecer y florecer. 

Bajo situaciones kármicas difíciles, estos nativos deberán experi­mentar el shock emocional producido por la muerte de su pareja, con el fin de reforzar esta lección, aunque también puede darse a través de la muerte de otras personas cercanas a ellos. Una vez que la energía característica de los aspectos Venus/Plutón haya sido transmutada, estos individuos se convertirán no sólo en íntimos amigos, leales y confidentes amantes, sino también en un apoyo a las necesidades ­de otras personas para impulsarles a transformar las limitaciones y bloqueos de sus propias vidas y conseguir la liberación.




 ASPECTOS DE PLUTÓN CON MARTE

 Antes de entrar a considerar los aspectos específicos veamos en general la conexión que existe entre estos dos planetas.   En la Astrología tradicional hemos podido aprender que Marte se sitúa en una octava inferior a Plutón, es decir, que es una expre­sión más densa, de una vibración más elevada. Desde el punto de vista evolutivo, Plutón se relaciona con el Alma, tal como hemos explica­do en el primer capítulo, y el Alma tiene dos deseos arquetípicos: uno de ellos la impulsa a separarse y otro a retornar a su Origen. Estos deseos duales coexisten en el Alma y mantienen entre sí una interac­ción. El Alma está enraizada en nuestro inconsciente, ya que de no ser así, ¿cómo podríamos saber de su existencia, al margen de las en­señanzas y el testimonio que nos dan los grandes maestros espiritua­les y los seres iluminados? El hecho es que todos podemos saber que tenemos un Alma por una simple constatación de que sentimos de­seos. Todos nosotros experimentamos múltiples deseos que nos dic­tan aquello que creemos necesitar, lo cual nos lleva a elegir y a de­terminar nuestros actos, que a su vez generan reacciones con nuevas acciones y así sucesivamente.

Marte es, pues la octava inferior de Plutón. Y esta vinculado, por tanto, con el componente  consciente de nuestra personalidad, el cual va a actuar en forma instintiva de acuerdo a los deseos que se originan partir del Alma. Marte representa  el impulso instintivo en nosotros que nos lleva a actuar, a movernos hacia adelante en la vida. ¿Acaso no estamos viviendo un continuo devenir en cada ins­tante de nuestra existencia?  Devenir es actuar, estar en movimiento, y cada uno lo hacemos de una forma especial, única, de acuerdo a las leyes evolutivas y al karma (Ley de Acción y Reacción). Nuestros actos están determinados no sólo por estas leyes, sino también por nuestros deseos, pasados y presentes. Si matamos ahora a alguien, seremos asesinados a la vez en otro momento.

Debido a que Marte actúa de forma consciente y Plutón lo hace de un modo inconsciente, la mayoría de nosotros percibe los deseos como algo que se origina a un nivel egocéntrico, consciente, bajo el control del yo. Pero en realidad todos los deseos se originan en el Alma y son transmitidos luego al factor individualizado en todos no­sotros: Marte.

La acción instintiva de este planeta va a intentar col­mar los deseos que se han originado en el Alma. Esta dinámica  constituye la base misma del concepto hindú del Maya, o sea, la ilusión de separatividad del Todo, del Origen universal. El  ejemplo ya clásico de la ola en el mar bastará para ilustrar este punto: si mi concien­cia está centrada en la ola, seré un individuo egocéntrico bajo la pers­pectiva de la ola, pero si mi conciencia está centrada en el mar, en el origen de la ola, entonces sentiré que no soy más que un aspecto individualizado del mar, que recibe el nombre de ola. Así como ella debe retornar al mar, todos debemos regresar al Origen en la culmi­nación de nuestro viaje evolutivo. Así, Marte representa la ola y Plutón el Alma, el Origen de la ola, que a su vez no es sino una ola respecto al Origen primordial que la creó, junto con todo lo demás.

Así como la ola se resiste durante un tiempo a retornar al mar -debido a su movimiento rítmico que la impulsa hacia adelante-, así también nosotros nos resistimos a regresar al Origen que nos ha creado. Marte representa aquí la voluntad personal, consciente y su­jetiva que se halla centrada en nuestra personalidad. Por su parte, el Alma con sus deseos duales, está vinculada al mismo tiempo con la voluntad de tornar al Origen y la de permanecer separada de Él. Tal dinámica viene a ser la base del conflicto interno del individuo, de las confrontaciones de éste con otras personas y con su Origen primordial. Este conflicto se origina en el Alma y se refleja en nues­tra personalidad, la cual ha sido creada por el Alma de acuerdo con las leyes evolutivas y kármicas, teniendo en cuenta nuestros actos y deseos previos. Aquí, nuevamente, es Plutón quien transmite estos deseos a Marte.

      Respecto a los dos deseos coexistentes en el Alma, ¿no es cierto que cada uno de nosotros percibe de una forma consciente que existe aún «algo más», luego de haber obtenido algo que habíamos desea­do siguiendo la tendencia separatista? De una forma consciente, Marte refleja el deseo inconsciente de separarse y retornar. De este modo podremos desear cualquier cosa, una posición social, bienes, un nuevo amante, etc., y sentir que hay todavía algo más, hallándonos insatis­fechos luego de la satisfacción temporal que nos ha dejado aquello que hemos deseado siguiendo la actitud separatista. Este sentimien­to de insatisfacción estará reflejando conscientemente el deseo incons­ciente de volver a la Fuente -a la satisfacción plena.

El punto a considerar en cuanto a estos aspectos Marte/Plutón es: ubicación de Marte en el Tema natal y de Plutón, por Casas y Signos, junto con el tipo de aspecto que se establece entre ellos, el cual va a describirnos la forma de actuar individual (Marte) emplea­da para realizar los deseos originados a partir del Alma (Plutón). La ubicación de Marte en una Casa y un Signo determinado indicará el área a través de la cual son manifestados o transmitidos estos de­seos, con el fin de llegar a ser en cada momento aquello que estamos destinados a ser de acuerdo a los principios kármico evolutivos que rigen nuestra vida. Tiene que quedar bien claro que la libre voluntad o elección existe en el Alma de una forma relativa, respecto a qué deseos se ponen en marcha y cuáles no. Al ser transmitidos a Marte, esta elección y voluntad va a reflejarse directamente en nuestra per­sonalidad consciente.

Veamos un ejemplo sencillo: supongamos el caso de un nativo con Plutón en Leo y Casa IX, en trígono a Marte en Sagitario y Casa II; asumamos que este nativo atraviesa el estadio evolutivo de indivi­duación. Como hemos dicho ya, una persona con Plutón en Casa IX va a relacionarse de forma natural con temas metafísicos, cosmo­lógicos o filosóficos respecto a la naturaleza de la vida, en un esfuer­zo por conocerse a sí mismo dentro de este contexto. Ya anterior­mente el Alma ha deseado esta comprensión y su deseo natural en esta vida es el de ampliarla. Su actual intento evolutivo está refleja­do en la Casa III y Acuario: aprender la relatividad de toda enseñan­za filosófica, metafísica o religiosa, tomar consciencia de que toda versión personal de estas cosas (creencias) y de la manera de andar estos caminos en busca de la Verdad es algo relativo. 

De hecho, sabemos que existen múltiples caminos hacia la Verdad. Las confrontaciones internas y externas de tipo filosófico e in­telectual irán enseñando esta lección, promoviendo una actitud de necesaria objetividad. Ahora bien, al tener Marte en la Casa II, el nativo va a manifestar de forma natural deseos (originados en Leo y la Casa IX) de ser independiente y libre para explorar todo tipo de experiencia que se requiera para aprender estas lecciones. Mediante la experiencia comparada de múltiples cosas, el nativo podrá conocer no sólo las conexiones metafísicas en un sentido amplio, sino tam­bién la relatividad de las diferentes ideas y sistemas. La posición de Marte en Casa II le llevará a desear por naturaleza el llegar a una posición de autosuficiencia, autoconsciente y autocontemplativa.  

Lo anterior llevará al nativo a una inclinación natural por el es­tudio de la naturaleza, por ejemplo, con el objeto de conocer sus le­yes y la forma en que éstas actúan, llegando a conocerse a sí mismo dentro de un contexto cosmológico y metafísico en su relación con la naturaleza y con sus leyes internas. El trígono creciente entre Mar­te y Plutón nos indica una facilidad para la comprensión de este pro­ceso y sugiere que probablemente el nativo va a utilizar y sintetizar estas experiencias y estas ideas dentro de un sistema de creencias creado por él mismo, que constituirá el fundamento de su comprensión acerca de la naturaleza de la vida. 

Marte en Casa II podría reflejar también el deseo de identificar aquellos recursos personales que son susceptibles de emplearse para apoyar o sustentar la existencia física. Con Plutón en Leo y Casa IX un don natural para la enseñanza podría ser un medio para realizar de una forma creativa el destino y el propósito concreto del nativo. Esta capacidad evolutiva y este deseo se verán manifestados a través de un Marte en Sagitario y Casa II, traducido en el uso de la ense­ñanza como medio de vida. Al desarrollar esta capacidad, la perso­na se verá expuesta naturalmente al contacto con las ideas, opinio­nes y sistemas filosóficos de otros. Tal dinámica va a impulsar los propios deseos evolutivos para esta existencia, en el sentido de aprender la relatividad de los sistemas de creencias y de los distintos caminos o acercamientos a la Verdad, así como la necesidad de realizar el pro­pio objetivo uniéndolo a la satisfacción de alguna importante necesi­dad social. La expansión y desarrollo previos a la objetividad serán aunadas junto a esta orientación y a esta realización evolutiva. Bajo un enfoque negativo, Marte en Casa II manifestará un deseo de re­huir las confrontaciones que amenacen la seguridad emocional pro­pia de Plutón en Casa IX, y el deseo sería transmitido de esta misma manera.

Todos los que han nacido con aspectos entre Marte y Plutón han estado y estarán aprendiendo lecciones kármico/ evolutivas en  relación  con la naturaleza de sus deseos.  En última instancia todos te­nemos que aprender esta lección, pero en este caso, la necesidad se verá enfatizada por estos aspectos. Lo mismo pasará cuando Marte se encuentre formando aspecto con el Nódulo Norte. 

Una clave para trabajar bien con la enorme energía y el poder inherente a los aspectos Marte/Plutón, está  en canalizar esa energía hacia objetivos que sean importantes para el individuo con lo cual estará en condiciones de dar  consistencia y continuidad de acción a su vida. Aparejando este poder y uniéndolo a la realización de fines importantes, podrá crear toda una dinámica de procesamiento de esta energía. En otras palabras, el autoconocimiento y la comprensión podrán obtenerse a través de la actividad que supone una entrega a un fin determinado. Hasta que esta entrega no se efectúa, muchos, de estos nativos estarán tratando de satisfacer un deseo tras otro,  lo cual les llevará a muchas experiencias con el riesgo de ver disipada su ener­gía individual. Como resultado de ello pueden sufrir una pérdida de perspectiva sobre quienes son y lo que están haciendo, junto con las razones de su acción.

  Todos los nacidos con aspectos entre Marte y Plutón tendrán una profunda necesidad de transformar las limitaciones de su realidad personal y su identidad como individuo. La energía deber ser canalizada y unida a una actividad relevante para que esta transformación pueda darse de una forma positiva.  Una analogía de este proceso es la del agua que pasa a través de los generadores en una central hi­droeléctrica. El embalse canaliza el agua por las esclusas y ésta hace que se muevan los grandes generadores produciendo electricidad. De forma semejante, una apropiada canalización de la energía permiti­rá al nativo una transformación personal de sus limitaciones preexis­tentes, situándolo en un continuo estado de avance en cada momen­to de su existencia. 

  Por lo común, estos nativos rechazarán toda restricción o limita­ción impuesta desde fuera por agentes o condicionantes externos, como también las que surjan dentro de ellos mismos. El deseo e impulso de eliminar toda limitación refleja en ellos la necesidad de saber quiénes son en esencia, a un nivel profundo. La ubicación por Casas y Sig­nos, así como los aspectos entre Marte y Plutón describirán el modo concreto como tendrá lugar esta transformación, de acuerdo al pro­pósito evolutivo y a los deseos individuales. Hay en todo este proce­so un alto potencial para el conflicto interno. Por ejemplo, conside­remos el caso de un nativo con Plutón en Casa IV y Cáncer, en aspecto de cuadratura creciente con Marte en Libra y Casa VII. Los dos pla­netas llevan a este individuo a explorar una variedad de experiencias a través de las relaciones que se formarán sobre una base instintiva. Al obrar de este modo, el nativo iría descubriendo paulatinamente nuevas dimensiones o aspectos de sí mismo.  

  Al estar Plutón en cuadratura con Marte, muchos de estos en­cuentros instintivos podrían ser de naturaleza sexual, o bien el nativo estaría tentado a darles este carácter. Por otro lado, la ubicación de Plutón en Cáncer y Casa IV le da una necesidad de continuidad, fa­miliaridad y seguridad vinculadas al hogar o al medio familiar. El choque o conflicto entre deseos se manifestará aquí teniendo en cuenta, por un lado, la necesidad del nativo de explorar nuevas relaciones y situaciones, Y por otro, la de mantener la continuidad de lo anti­guo y familiar, a fin de sentirse seguro. Por lo general, este esquema atraería hacia él a una pareja con una voluntad fuerte que pueda con­trolar instintiva y compulsivamente la definición emocional del nati­vo, situación que fácilmente dará lugar a la cólera y el resentimiento al experimentar este último sus limitaciones  y restricciones bajo este tipo de situación. No obstante, dadas las necesidades de seguridad, el individuo podría dejar a un lado el deseo conflictivo y la necesi­dad de liberarse de tal limitación.

En esencia, este nativo ha atraído en forma subconsciente y ha deseado tener esta clase de pareja, con el fin de sentirse cuidado y protegido, pero también esto ha ocurrido para reforzar el conflicto evolutivo individual. En algún momento, este nativo podría romper violentamente con la relación, una vez que el control y la restricción hayan alcanzado una cota crítica, como ocurrirá casi inevitablemen­te debido a la cuadratura creciente entre los dos planetas. La necesi­dad de «nuevas formas» o maneras de ser dentro de la relación sólo vendrán a acrecentar el conflicto evolutivo y la energía para romper esta limitación. El choque de voluntades entre las dos partes agrava­rá aún más el conflicto, de cara a terminar con esta situación.  

Cuando finalmente salta la tapadera, acontece toda una metamor­fosis: la esencia de esta transformación será el descubrimiento y toma de conciencia del propio centro individual y la capacidad para el na­tivo de autosostenerse sobre sus propios pies de una forma segura. Además, el individuo reconocerá la necesidad de una relativa igual­dad (Marte en Libra) dentro de la relación, donde la pareja vendría a apoyar la libertad, el avance y la independencia del otro,   impuls­ándole a la autodeterminación. Esta clase de actitud promoverá una canalización del deseo y la transformación individual, que se refleja­rá mutuamente en la pareja, en lugar de ir saltando de una pareja a otra, lo cual llevaría a una pérdida de energía y de perspectiva indi­vidual. Finalmente, esta situación vendrá a reforzar la lección refe­rente al conocimiento de la naturaleza profunda de los deseos indivi­duales y las necesidades evolutivas, y de cómo la interacción entre los deseos conflictivos y las necesidades han venido creando las ac­tuales circunstancias de la realidad del nativo. 

En general, los aspectos Marte/Plutón favorecen la presencia de una enorme cantidad de energía sexual.. El intenso poder emocional de Plutón se une a la naturaleza física de Marte. Tal hiperactividad energética de energía emotivo/sexual debe hallar un canal de libera­ción, ya que de no ser así pueden resultar distorsiones emocionales de todo tipo. Esta dinámica encuentra dos posibles canales de expre­sión: 1. Ser controlado y conducido por la naturaleza sexual del de­seo, y 2. Controlar la propia naturaleza sexual. Los aspectos tensos tienden a promover niveles más extremos de energía emotiva/sexual que los aspectos armónicos. 

El deseo y la necesidad en este caso es agotarse o rejuvenecerse a sí mismo a través de las experiencias sexuales. Muchos van a expe­rimentar una transformación de las limitaciones personales a través de las experiencias emotivo/sexuales. Existe una apremiante necesi­dad hacia este tipo de experiencias y la energía puede tomar muchas direcciones dentro de estos individuos. Su orientación actual estará en función del conjunto global de valores y creencias del nativo, así como de la ubicación y aspectos de Marte y Plutón en el Tema natal. Sabrá quienes transmutarán su energía sexual, enfocándola hacia el cumplimiento de una meta o ambición personal. Al dirigir y utilizar la energía en este sentido, el individuo será consumido por su propia meta o ambición, lo cual puede dar lugar a una transformación de las limitaciones personales.

Una pareja que vino alguna vez a verme en busca de consejo nos ofrece un interesante ejemplo de este proceso de transmutación. El hombre era un músico de rock y su mujer se quejaba de que él no hacía el amor con ella suficientemente. Él tenía a Marte en Escorpio y Casa VIII, en cuadratura con Plutón en Leo y Casa V. Con fre­cuencia, tocaba la guitarra durante horas. En efecto, él estaba trans­mitiendo su energía emotivo/sexual al instrumento, como si hiciera el amor con su guitarra. Debido a la naturaleza fija de este aspecto, era incapaz de cambiar este enfoque. Al final, su mujer comenzó a buscar otros hombres para dar satisfacción a sus legítimas necesida­des, lo cual produjo shocks emotivos para su paraje, a lo cual segui­rían escenas de cólera y violencia, llegando incluso a agredir física­mente a su mujer y al amante de ella, por lo cual fue arrestado y encarcelado, después de lo cual ella se marchó con otro hombre.

Este shock emocional produjo la necesaria confrontación que llevó a este hombre a examinar el por qué había ocurrido todo aquello. Su apremiante deseo de reconocimiento fama y adulación respecto a su carrera musical, transmitido a través de Escorpio y la Casa VIII se había traducido en un «flirt» con su guitarra, la cual era un sím­bolo de la meta y también el medio a través del cual podía realizar sus deseos originados en Plutón y la Casa V.

Otros nativos con aspectos Marte/Plutón van a necesitar liberar compulsivamente su energía sexual a través de las relaciones. La ne­cesidad y el deseo de unir las propias energías con otras fuentes de poder se produce aquí para dar lugar a una transformación de las limitaciones personales. Es, pues, natural que estos nativos quieran la unión sexual con otros hasta la consumación, con una intensa cua­lidad de la expresión sexual. Cuando no tienen una pareja, la presión de esta energía emotivo/sexual puede traducirse también en una compulsiva y necesaria actividad masturbatoria.

La expresión sexual es muy fuerte en el caso de estos nativos debido al deseo subconsciente de penetrar y transformar las propias l­imitaciones y las de otros. Ellos necesitan penetrar y ser penetrados. Algunos van a utilizar la sexualidad como una forma de control y manipulación de las relaciones, cuando se encuentran heridos emocionalmente.

Para otros, su vida va a girar alrededor de la sexuali­dad, de modo que se verán dominados y consumidos por este factor. La mayoría experimentará atracciones sexuales de carácter hipnóti­co e instintivo hacia otros, que a veces pueden convertirse en obse­siones. En ciertos casos, van a defender su derecho a la libertad para dejarse llevar por este tipo de atracciones, mientras que otros trata­rán de controlar esta tendencia y no seguir esta ciega atracción.

Las personas con aspectos Marte/Plutón necesitarán rebelarse y ,rechazar los tabúes sexuales dictados por la sociedad o por el entorno familiar. Alguno  se verán inclinados a explorar o experimentar muchas formas «prohibidas» de la sexualidad. El poder de esta energía. y el deseo de autoconocimiento a través de dichas experiencias pue­den atraerles de forma casi hipnótica.

Bajo estos aspectos hay nativos que han vivido experiencias muy dolorosas y difíciles en vidas anteriores, en el terreno de lo emocio­nal y lo sexual. Algunos de ellos han sufrido violencia física o emoti­va, o bien ellos mismos han sido los violentos. Cuando estos indica­dores aparecen en la carta natal o a través de la experiencia del nativo en su vida actual, la causa de tales circunstancias estará unida siem­pre al propio bagaje de las vidas pasadas, a través de situaciones que han sido activadas en esta vida. Por lo común, estos nativos no han sabido dar una expresión adecua a su energía emotivo/sexual en el pasado, utilizando la sexualidad para obtener lo que deseaban de al­guien o manipulando emotivamente una situación. A veces, han en­trado en conflicto con su pareja, al vivir una lucha entre el deseo de entregarse y el de ser libres para ir con otro cualquiera. Esta colisión de deseos puede haber acarreado también la violencia física y emo­cional, cuando la pareja se ha sentido utilizada, manipulada o vícti­ma de un abuso.

Otros nativos con estos aspectos Marte/Plutón han atraído hacia ellos a personas que han tenido estos deseos conflictivos. En este caso, la pareja se limita a reflejar el conflicto abierto o encubierto inhe­rente al nativo. Algunos cuentan con  un   fuerte karma sexual y emocional que se ha venido acumulando en el tiempo. El efecto de 1a confrontación en este campo podrá inducirles a una comprensión y conocimiento del porqué de sus actuales experiencias. La respuesta se hallará siempre en. los propios deseos del nativo y en su actividad en vidas pasadas como fruto de estos deseos.  

Unos pocos entre ellos han podido crear una condición evolutiva bajo la cual han aprendido a superar o suprimir totalmente sus nece­sidades en materia de sexualidad. El temor hacia la vulnerabilidad, a ser poseídos o controlados por otros, es la causa de tal actitud. Tales personas intentaran  encauzar esta energía hacia la realización de una meta o ambición personal, usando de la masturbación cuando la energía almacenada exige una liberación.           

En general, estos nativos con aspectos entre Marte y Plutón poseen la capacidad para una total auto transformación o autodestruc­ción. Bajo un enfoque negativo. la influencia de Marte puede verse afectada por su propio poder egocéntrico e individualista, como un reflejo transmitido de los deseos separatistas del Alma (Plutón). En tal caso, el nativo encontrará múltiples maneras de rechazar que existe algo más poderoso que él mismo, negándose a aceptar toda suerte de limitación. Su actitud se traduce en un «Yo haré lo que me plazca y no me importan las consecuencias»...Estos individuos pueden tornarse eventualmente muy rudos y violentos, para obtener la satisfacción de sus deseos y necesidades, desafiando a cualquiera que intente controlarles o ejercer poder sobre ellos, amenazando su «derecho» de obrar según sus apetencias. En su fuero interno, son, por supues­to, conscientes de los errores en que han caído y en algún momento el deseo inmanente desde el Alma para corregir y transformar esta situación va a manifestarse, socavando la actitud egocéntrica que era corriente en ellos. En otras palabras, la persona va a crear situaciones o circunstancias de un modo subconsciente, de tipo purificador, efecto que será reforzado por shocks emocionales, los cuales le indu­cirán a una búsqueda en el interior de su Alma para llegar en algu­nos casos a una verdadera metamorfosis de estos comportamientos y de su identidad personal.

Para aquellos que se identifican con  camino específico de trans­formación individual, la rapidez del crecimiento nunca les va a parecer suficiente, aunque comparada con la evolución de otros parezca bastante rápida, no lo será desde su propio punto de mira. La impa­ciencia, el enfado y la ira son reacciones bastante frecuentes para ellos frente a un obstáculo, una limitación o un hábito compulsivo que provenga de su propio pasado. Por su parte, desean purificarse de todo esto, mientras por otro pueden reaccionar con enfado frente a los obstáculos y rechazar enfrentarlos. Esta paradoja aparente es de nuevo un reflejo de los deseos coexistentes en el Alma. Además es­tos nativos pueden impacientarse al observar el nivel de crecimiento de otros y en especial de las personas más cercanas a ellos. Tales di­námicas de conducta podrán verse intensificadas o maduradas según la naturaleza global del nativo y los aspectos concretos entre Marte y Plutón, en relación a las Casas y Signos que ocupan. 

En cuanto  a estos aspectos, el reto mayor consiste en  identificar la voluntad individual con un sentimiento elevado, una voluntad o un propósito. Cualquier  resistencia a esta necesidad evolutiva primor­dial se basará en los deseos separatistas originados en Plutón, que se transmiten a la estructura egocéntrica de Marte.

La  resistencia se fundamenta en el temor a la perdida de control, con el riesgo de estar poseído por fuerzas superiores al individuo, junto con el sentimiento de impotencia que dicho temor trae consigo. Una vez eliminada esta resistencia, los actos y deseos individuales van a estar en conformidad con su voluntad más elevada, lo cual puede llevarle a progresar y conseguir la realización de su objetivo, sus deseos y am­biciones personales con mas rapidez  y menos esfuerzo que otros.




ASPECTOS DE PLUTÓN CON JÚPITER

En general, estos aspectos promueven una intensa necesidad emo­cional en el sentido de desarrollar los dinamismos intuitivos, el lla­mado "sexto sentido" que es potencialmente innato en todos noso­tros. Los nativos bajo estos aspectos se han hecho ya conscientes de la existencia de fuerzas universales que pueblan la totalidad de la Crea­ción y han deseado comprender los principios naturales que subya­cen bajo estas fuerzas, expresados en leyes fundamentales. A través de dicha comprensión, estos nativos han intentado conocer su pro­pio sentimiento de identidad personal, sus propias leyes naturales en conexión con estas Leyes universales. 

En lugar de volcarse sobre opiniones intelectuales o almacenar in­formaciones y hechos para su propia búsqueda, estos nativos han es­tado y estarán preocupados por desarrollar amplias concepciones de carácter abstracto y generalizado a través de las cuales puedan expli­car estos hechos o detalles. A fin de colmar esta necesidad y este de­seo, han venido aprendiendo a ser absorbidos por estas fuerzas uni­versales, naturales y sociales que les rodean e ínter penetran. Mediante tal proceso de absorción, se manifiesta una quietud o silencio inte­rior que les permite una transformación de las limitaciones inheren­tes a la función intelectual mercuriana. Si Mercurio representa la des­treza, el poder y la necesidad de ordenar las cosas empírica y lógicamente de forma intelectual, Júpiter está vinculado con las le­yes metafísicas o cosmológicas que dan fundamento a las leyes físi­cas, concernientes a Mercurio. Al permitir dicha absorción, estos     nativos podrán sintonizar ellos mismos con las leyes naturales y metafísicas que son la base de toda realidad en un sentido generali­zado. De esta forma, la dinámica intuitiva ha venido siendo desarro­llada y al llegar a esta vida el nativo contará con una naturaleza in­tuitiva que les llevará de forma directa a pensar en términos conceptuales o abstractos.

El poder de absorción promueve así el desarrollo de la intuición que los lleva a conocer todo aquello que saben, sin saber exactamen­te la forma en que han llegado a saberlo. Dicho conocimiento no es ya un producto del pensamiento analítico o deductivo, sino que se obtiene simplemente a base de especular sobre una cuestión o un pro­blema, o sobre la naturaleza de las cosas. Al ponderar de esta mane­ra la absorción y la unión con las grandes fuerzas cósmicas, se per­mite que la respuesta intuitiva fluya por sí misma. El proceso de absorción genera una fusión de tipo al químico mediante la cual la conciencia individual será expandida por las fuerzas cósmicas y na­turales que regulan las mismas leyes metafísicas.

En esencia, estos nativos llegan al conocimiento en términos abs­tractos y conceptuales, con el riesgo de frustración para muchos al intentar encontrar palabras que reflejen o capten adecuadamente su saber, principalmente cuando tratan de comunicarlo a otros. Para ellos no es raro encontrarse hablando por encima de la comprensión de los demás, aunque casi nunca lo hacen deliberadamente, a pesar de que se les acuse de hacerlo. Muchos otros pueden no tener sufi­ciente habilidad para interpretar correctamente aquello que están tra­tando de transmitir a otros, aunque a veces la transmisión de este conocimiento intuitivo puede promover en los demás una compren­sión sin que ellos sepan exactamente cómo la obtienen. En otras pa­labras, la gente con aspectos Júpiter/Plutón puede ayudar a otros a expandir su capacidad intuitiva.

Para algunos de estos nativos, la frustración causada por la inca­pacidad para encontrar las palabras adecuadas en orden a comuni­car lo que saben, puede llevarles a una alienación y a un apartarse de los intercambios intelectuales o filosóficos con otras personas. Otros desarrollarán una actitud de superioridad intelectual cuando comprue­ban constantemente que los demás no pueden comprender aquello que intentan comunicarles. Pero habrá también quienes tengan cier­to complejo de inferioridad por los mismos motivos. En el primer caso, la superioridad induce a estos nativos a convertir a otros a sus propios puntos de vista, mientras que en el segundo, la inferioridad puede promover en ellos la necesidad de aprender más profundamente aquello que se está intentando comprender, a fin de comunicar lo que se ha intuido como verdadero.

Para la mayoría de los casos con aspectos Júpiter/Plutón, habrá una experiencia de confrontación en el terreno intelectual y filosófi­co con otras gentes y consigo mismo. Dicha confrontación sucede por las siguientes razones:

1. Para aprender que la comprensión de las leyes naturales, metafísicas o cósmicas es de alguna forma limita­da o relativa,             y

2. Para aprender la forma de comunicar lo que sa­ben, en un lenguaje comprensible e inteligible para los demás.

Respecto al  poder emocional de Plutón estos nativos están en condiciones de comunicar con fuerza sus propias creencias y conocimientos, con un efecto parecido al de un hechizo. Debido a que han desa­rrollado su habilidad intuitiva para penetrar en las leyes naturales que gobiernan la existencia, van a relacionar todo con aquellos princi­pios y verdades fundamentales, los cuales pueden ser bastante fijos y rígidos, a la manera plutoniana. Tales principios básicos se rela­cionan y constituyen la base de el profundo sentimiento de seguridad emocional que caracteriza a estos nativos. Pero por otra parte, 'estas convicciones van a crear limitaciones de orden filosófico para muchos de ellos, aunque sean correctos sus fundamentos y creencias. La limitación radica en este caso en que ellos no siempre son cons­cientes de que pueden existir otras maneras de interpretar o aplicar estas leyes y principios, o bien de que existen otros que aún no son conocidos por ellos. De ahí la necesidad de una confrontación, a fin de reforzar el actual propósito evolutivo en el sentido de transfor­mar o eliminar estas limitaciones para que pueda continuar la expan­sión y el crecimiento intuitivos.

Las confrontaciones se hacen necesarias también para enseñar a estos nativos a comunicarse en un lenguaje comprensible a los de­más. Los aspectos entre Júpiter y Plutón promueven habilidades na­turales para la enseñanza. Júpiter está vinculado con la sabiduría y el conocimiento que hemos venido adquiriendo a través de nuestras vidas anteriores. En la India, se le da a este planeta el apelativo de Gurú (Maestro). Respecto a las condiciones ya la capacidad kármi­co/evolutivas, los nacidos con estos aspectos poseen sabiduría que podrán llegar a compartir con otros, pero es necesario que aprendan a comunicarla en una forma sencilla, que pueda ser entendida y acep­tada por el común de la gente, ya que de lo contrario este conoci­miento permanecerá ignorado o será poco escuchado. 

Júpiter se relaciona también con el principio de crecimiento en todos nosotros. Por consiguiente, estos nativos tendrán una necesidad peculiar y un deseo de expansión de si mismos por encima de las limitaciones o imposiciones  de tipo religioso, filosófico, cultural, familiar o incluso personal. Puesto que estos aspectos entre Júpiter y Plutón promueven el deseo de conocer    la Verdad total desde un punto de vista evolutivo, estos individuos necesitarán desafiar las limitaciones inherentes a cualquier doctrina que niegue o coarte el de­recho individual a experimentar o comprender algo más allá, así como los de aquellas  doctrinas que niegan la relevancia o legitimidad de otros sistemas filosóficos, metafísicos o religiosos. Este desafío pue­de adoptar la forma de un rechazo encubierto o la de un ataque abierto y deliberado, planteados en distintos grados de intensidad. 

Por otra parte, muchas personas con aspectos Júpiter/Plutón van a rechazar o negar directamente otros puntos de vista filosóficos, con base en sus propias necesidades emocionales de seguridad. Al ser su­jetos a una confrontación van a mantener y defender sus queridos principios en base al poder emocional de sus creencias, que constitu­yen el fundamento de su seguridad y de su sentido de identidad per­sona!. En otras palabras, van a emplear sus propias creencias fijas y rígidas sólo para defenderse a sí mismos contra los desafíos prove­nientes de fuera, y para racionalizar de un modo filosófico la legiti­midad de su defensa. Así, viviendo y muriendo por estas creencias y estos principios, podrán derrotar cualquier otro sistema u opinión distintos a los suyos, llegando a convertirse en líderes o en adeptos de sectas religiosas o filosóficas con la actitud de:  “Nosotros esta­mos en lo correcto y todos los demás se equivocan.» Dicha actitud puede manifestarse también en el propio individuo, sin necesidad de pertenecer a secta alguna, el cual permanecerá con su rechazo en so­litario hacia todo lo que no esté de acuerdo con sus creencias. 

En esencia, los nativos con aspecto Júpiter/Plutón van a conocer e identificar intuitivamente las leyes naturales que son el fundamen­to de la realidad que vivimos aquí en la Tierra. Al hacerlo, pueden llegar a desarrollar un sistema de creencias basado en dichas leyes o principios, viviendo en conformidad con este sistema. La mayoría de estos nativos tendrá fuertes convicciones y principios morales que no sólo van a dictar sus  propios actos, sino que les servirán para in­fluenciar la forma como ellos comprenden e interpretan la vida y la realidad de su entorno. Creo que la mayoría de nosotros estaremos de acuerdo en que existen múltiples y variadas formas de comprender e interpretar el fenómeno de la existencia. Bien se trate del Ateísmo, Budismo, Cris­tianismo, Hinduísmo, Taoísmo, Existencialismo, Nihilismo, etc., to­dos ellos son caminos que nos llevan a relacionarnos con la vida de un modo amplio. Cualquiera sea el sendero en que hayan nacido los individuos con estos aspectos, o al cual hayan sido llevados más ade­lante, estará fundamentado en sus deseos, necesidades y condiciones kármico/evolutivas. Nuevamente aquí, si los deseos determinan aque­llo que creemos necesitar, a su vez esto va a determinar los actos y las elecciones que efectuamos para satisfacer aquellos deseos. Pero lo que deseamos influye también sobre aquello que valoramos en cual­quier momento de nuestra vida.  

Es así  que nuestros valores y deseos van a determinar toda una orientación intuitiva y filosófica en relación con la existencia, condi­cionando de esta forma nuestras creencias pasadas y presentes. El reto que afrontan estos nativos es el de tomar conciencia de que los principios y convicciones de cada individuo reflejan verdades perso­nales relacionadas con sus deseos, valores y necesidades, incluyendo los propios principios. De esta manera, cada uno de nosotros está orientado hacia la realidad obedeciendo a los condicionamientos de nuestro propio desarrollo kármico/evolutivo.   

 Si los deseos, valores y necesidades de un individuo le inclinan hacia una orientación filosófica ateísta, por ejemplo, entonces su in­tuición va a enfocarse hacia las leyes naturales, los principios y ver­dades relativos a la naturaleza y las consecuencias propias del ateís­mo, mientras que los deseos, valores y necesidades de otra persona le llevarán a otra orientación filosófica. ¿Quién está en lo correcto y quién está equivocado? El hecho es que ambos son correctos de acuerdo a sus necesidades, valores y deseos. Con esta conciencia, los nativos con aspectos Júpiter/Plutón podrán eliminar cualquier im­pulso defensivo para derrotar otras opiniones filosóficas o religiosas que no estén de acuerdo con la propia. Ellos pueden aprender la forma de enseñar sin adoctrinar, y del mismo modo aceptar la enseñan­za de otros. De esta manera, continuarán en la búsqueda de la  Verdad absoluta.  




ASPECTOS DE PLUTÓN CON SATURNO

En un sentido amplio, estos aspectos van a promover en el nativo la necesidad de aplicar y ser consciente de su propia autoridad, ejer­ciéndola dentro de la sociedad. Plutón podría asociarse aquí a fun­ciones sociales muy importantes y extensas, que pueden desempeñarse dentro de una colectividad. Estos aspectos inducen, asimismo, una profunda reflexión y auto contemplación, conducente a un conoci­miento de las propias capacidades, mientras que Saturno indica el deseo y propósito evolutivo de ponerlas al servicio de una función social relevante. El individuo podrá así ser consciente de la naturaleza de su papel dentro de la sociedad y de la profesión a través de la cual puede desempeñar mejor dicho papel y consolidar su propia autori­dad. Las capacidades y la función individual estarán en relación a las Casas y Signos donde se ubican Plutón y Saturno, del tipo de as­pecto entre ambos planetas y de la habilidad natural kármico evolu­tiva del nativo. Una vez que éste ha comprendido sus posibilidades y capacidades, junto con el papel social que mejor podría desempe­ñar, deberá pasar a conocer los medios para realizar estas potenciali­dades, tal como existen dentro de su cultura y su sociedad. Entonces estará en condiciones de expresar su autoridad individual respecto a las posibilidades profesionales y a las funciones que pueda cumplir.

Bajo un punto de vista evolutivo, estos nativos han estado y esta­rán aprendiendo las lecciones relativas al poder y la autoridad exter­nos, una de cuyas fuentes es la figura paterna, como mayor autori­dad dentro de la familia. Puesto que los aspectos Saturno/Plutón están vinculados a la necesidad de afirmar la propia autoridad, el tipo de aspecto va a indicar la forma cómo estos nativos han reaccionado frente a la necesidad de expresar su propio poder y autoridad dentro del contexto global del poder y autoridad externos.

Los aspectos tensos van a provocar aquí una situación donde el nativo rechazará, desafiará o fracasará (o así lo ha venido haciendo en el pasado) frente a la comprensión de los medios para realizar su papel, su poder y autoridad dentro de su medio cultural. También sugieren estos aspectos un conflicto de voluntades respecto a uno de los padres o ambos que han tratado de disciplinar al individuo o de amoldarle a sus propios esquemas conductuales. Puesto que Satur­no se relaciona con el tiempo y el espacio, indican, asimismo, pro­blemas en el terreno de la disciplina personal para adquirir las cre­denciales socialmente aceptadas que permitirían al nativo afirmar su propio poder y autoridad, dentro de un papel social determinado. 

Los aspectos Saturno/Plutón exigen que se dedique un tiempo para la preparación y aprendizaje del papel social. El factor tiempo va a inducir también el desarrollo de una conciencia socializada, conoce­dora de la forma como «opera» el sistema y de sus fundamentos. Con el desarrollo de esta conciencia, el individuo podrá integrar mejor su función y autoridad personales dentro de la estructura social. De­bido a que los aspectos tensos sugieren conflictos en relación con este mismo proceso en el pasado, muchos de estos nativos traerán a esta vida un sentimiento profundo de frustración e inutilidad, basado en experiencias de vidas anteriores, en cuanto a bloqueos y rechazos en el logro de sus ambiciones o la realización de sus capacidades, sus metas, deseos y funciones sociales en un nivel pleno. Todo esto ha tenido lugar por no haberse adherido a los necesarios mecanismos sociales o a las formas prescritas por la sociedad para realizar estos deseos y necesidades. De esta forma, ellos tienen ahora que aprender la lección y emplear los mecanismos apropiados, a fin de poner en juego sus capacidades y realizar sus objetivos en el nivel más alto posible. 

Por lo común, las bases más profundas de esta situación previa de bloqueo tienen relación con el temor característico de Plutón, a ser dirigidos y controlados por fuerzas superiores y ajenas, más po­derosas que uno mismo. Dicho temor refleja un conflicto entre la autoridad personal y otra autoridad superior, a veces manifestada a través del padre o de la cultura en general. Desde una perspectiva global, tal autoridad superior se vincula con el Origen, con la Fuente de creación de donde ha sido emanado el individuo. No obstante, el temor es proyectado sobre la sociedad y, bajo un enfoque evoluti­vo, la lección primordial en este caso es la de aprender a someterse, adaptarse y amoldar la autoridad personal a la autoridad superior y a los deseos provenientes del Origen.

Otros nativos con estos aspectos Saturno/Plutón en tensión han logrado afirmar su poder y autoridad en la sociedad a través del em­pleo de la fuerza, o de la fortaleza de sus voluntades, muchas veces utilizando medios manipuladores, violentos, abusivos o subrepticios. 

Tales individuos han experimentado rudos golpes emocionales cuan­do los fundamentos de su papel o de su profesión han sido removi­dos a la fuerza, y es posible que continúen experimentando estos shocks, cuya intensidad estará en proporción directa al grado de re­sistencia al cambio de sus métodos, o a la fuerza que usen para de­fender su autoridad y posición social. En cualquier caso, ellos conti­nuarán aprendiendo a aceptar la responsabilidad por sus propios actos, viviendo muchas experiencias y lecciones, en el primer caso, relati­vas a la autodeterminación, unida a la comprensión de sus propias capacidades y de los métodos necesarios y apropiados para realizar­las dentro de su papel o profesión. De este modo, el sentimiento de frustración de parte del nativo se basa directamente en el fracaso de sus propios esfuerzos para adaptarse a aquello que debían haber he­cho con el fin de cumplir sus propias metas. 

El «antídoto» evolutivo en este caso será amoldarse a lo que se requiere de ellos, para poder realizar sus posibilidades de una forma autodeterminada. En el segundo caso, la autodeterminación ya está bastante desarrollada en cuanto a la realización personal de ambi­ciones, objetivos y posibilidades. No obstante, los medios que se han empleado para ello han sido negativos, de modo que estos nativos deberán vivir las necesarias confrontaciones, golpes y shocks que les lleven a un cambio de sus métodos, corrigiendo los errores del pasa­do. Bajo aspectos tensos, el conocimiento de los límites del poder personal y social puede ser difícil de alcanzar, aunque los shocks emo­cionales y los desafíos que les siguen servirán para hacer evidentes estas limitaciones.

Los nativos con aspectos armónicos entre Plutón y Saturno han visto facilitada su comprensión de los métodos más apropiados y de los medios lícitos para realizar sus posibilidades y papeles sociales, así como el aprendizaje de los mismos. Estos aspectos confieren un conocimiento de la función idónea y una comprensión natural de los límites de dicha función, así como del poder y autoridad individual. Por lo común estos nativos sabrán medir el tiempo necesario para  adquirir la preparación conducente al cumplimiento y realización de su papel dentro de la sociedad,  entrenándose con detalle y creando un sólido fundamento para la aceptación de su papel profesional, asumiendo con seriedad sus deberes y responsabilidades. 

Todos los aspectos Saturno/Plutón contienen un potencial para el don del liderazgo, cuyo nivel será determinado por las condiciones kármico/evolutivas del nativo. Los aspectos armónicos inducirán a un aceptamiento y comprensión de las obligaciones y responsabili­dades inherentes a una posición o función de liderazgo, junto con la aceptación y reconocimiento de la capacidad de liderazgo en otras personas, apoyando si es preciso el desarrollo de las habilidades na­turales de otros sin sentirse amenazados por su autoridad o posición. 

Quienes tienen aspectos tensos entre los dos planetas pueden por el contrario demostrar una falta de seriedad en cuanto a sus deberes y responsabilidades. Estarán más interesados por mantener su papel y su posición social, por lo que estos representan. Dicho enfoque puede acarrearles un derrumbamiento final, si abusan u olvidan del todo sus deberes y responsabilidades. Estos nativos pueden reconocer las dotes de liderazgo de otros, pero se sentirán amenazados por ello y esto podría llevarles a actuar con el objeto de suprimir o rebajar el poder de otras personas para mantener sus propias posiciones. Los que han estado o están bloqueados para realizar sus potencialidades plenamente deberían aprender a reaccionar con honestidad respecto a sí mismos, a fin de conocer las razones y dinámicas que los han llevado a esta situación. De este modo, podrán llegar a ser responsa­bles de ellos mismos y efectuar los necesarios cambios para eliminar todo bloqueo. 

Dejando a un lado la actitud personal de estos nativos, todos ellos poseen una facilidad intrínseca para reformular, regenerar o elimi­nar las dinámicas desfasadas o fuera de uso y las estructuras caducas que impiden un crecimiento gradual. Esta habilidad puede utilizarse para introducir cambios en sus trabajos y acciones o bien ser enfoca­da hacia dentro, a fin de transformar estructuralmente la orientación y los parámetros de su propia conciencia.

Saturno está asociado con la definición y la organización. Su di­námica interna contribuye en este sentido a la organización y defini­ción de nuestra identidad personal, mientras que en el plano externo va ligada a las de la sociedad, la cultura o la profesión y, en general, al conjunto global de fuerzas que pueden definirse en cualquier mo­mento bajo el concepto de realidad. Los aspectos entre Saturno y Plu­tón van a inducir ciclos de catarsis y cambios estructurales, cuando el crecimiento evolutivo se encuentra bloqueado a causa de una di­námica concreta o un conjunto de ellas. Este cambio sucederá tanto en el interior del individuo como en las condiciones externas de su realidad, a nivel individual y colectivo. Los aspectos tensos van a pro­mover cambios cataclísmicos de mayor o menor intensidad, en tanto que los aspectos armónicos inducirán a un proceso de cambio gra­dual, firme y evolutivo. 

En suma, la ubicación de Plutón en una Casa y un Signo deter­minados indicará el papel más significativo que un individuo puede representar dentro de su sociedad, mientras que la ubicación de Sa­turno por Casa y Signo va a mostrar los mecanismos apropiados y la manera idónea de conseguir y realizar el papel social ya indicado por Plutón. En cuanto al tipo de aspecto entre estas dos voluntades, será indicio de la forma como este proceso ha sido encauzado o lo será en esta vida.




ASPECTOS DE PLUTÓN CON URANO

En términos generales, estos aspectos han promovido y seguirán haciéndolo, las lecciones concernientes a la total eliminación de los apegos emocionales, intelectuales, espirituales y físicos que impiden o "bloquean el crecimiento individual.

Estos aspectos traen consigo un sentimiento subconsciente pro­fundo, un deseo o necesidad de transformar radicalmente el entorno interno y externo del nativo. Estrictamente hablando, Urano está re­lacionado con la dinámica personal inconsciente en todos nosotros.  

Este nivel inconsciente individualizado contiene tres tipos de infor­mación:

1. Todas las memorias del pasado en completo detalle, todo lo que hemos experimentado anteriormente, en esta existencia y en otras vidas;

2. Todo aquello que reprimimos acerca de nosotros mismos (ras­gos, dinámicas, sentimientos, etc.), aquello que no queremos guar­dar o recordar, y

3. La programación de aquello que podremos llegar a ser en la culminación de nuestro proceso de individuación.

Urano está vinculado con lo que Carl Jung denominó el Arqueti­po de "individuazación", desde un punto de vista psicológico. Este Ar­quetipo representa el impulso que todos tenemos de liberamos de aque­llos condicionantes internos y externos que nos proporcionan un sentido de identidad personal. Estos condicionamientos se originan en múltiples fuentes: sociedad, familia, amigos, amantes y también los propios recuerdos de lo que hemos sido, los cuales van a condi­cionar la definición misma de los propios valores, creencias, actitu­des, autoimagen, etc., contribuyendo así a nuestro acervo de apegos debido a su familiaridad y a la seguridad que representan para no­sotros.

Bajo los aspectos de Urano con Plutón, el deseo evolutivo, el in­tento y la necesidad originados en el Alma, han sido los de eliminar todos los distintos apegos que nos atan al pasado. La conexión plu­toniana/uraniana se asocia con el deseo de libertad.. Los tres tipos de información reunidos en el inconsciente individual contribuyen si­multáneamente a un continuo estado de alivio para la mente cons­ciente, al lado de posibles liberaciones cíclicas y cataclísmicas de es­tos datos hacia la conciencia individual. Si los aspectos son armónicos, se dará el primer caso, con una liberación gradual y continua, para que el individuo pueda adquirir la libertad requerida.

El intento, la experiencia y el efecto de esta liberación va a dar paso a formas cíclicas o continuas de pensamientos, proyecciones a imágenes conectadas con el pasado y el futuro individual. La inte­racción entre el pasado y el porvenir tiene lugar dentro del contexto presente e induce un conocimiento y comprensión acerca de la ma­nera como este presente ha sido condicionado por la realidad ante­rior del pasado. Dicha comprensión va a generar a su vez deseos relativos al futuro, a todo aquello que podría ser o a lo que deberíamos hacer para ser libres de todo lo que nos ata al pasado, tal como se refleja en la realidad corriente de nuestro presente. 

Las reacciones frente a estos aspectos van a variar según la natu­raleza global de cada individuo. Algunos se mostrarán tan radicales como para rebelarse contra todas las tradiciones, condicionamientos o limitaciones pertenecientes al pasado, a nivel personal o colectivo. El impulso o deseo por generar nuevas condiciones y tradiciones va a generar individuos o subgrupos sociales que ya desde su pasado han venido siendo activistas radicales de todo tipo. Muchos de los naci­dos con Plutón en aspecto a Urano (conjunción en Virgo, por ejem­plo) han venido a ser los creadores del actual fenómeno punk. Con su repulsa hacia el pasado, ellos han generado un estilo propio de vida (Urano) con una serie de símbolos (Plutón) representativos del subgrupo generacional punkie. Al unirse las dos energías planetarias, esta gente se ha rebelado a nivel individual y colectivo contra todas las tradiciones y condicionamientos que simbolizan el pasado y, al hacerlo, están transformando de alguna manera el conjunto de la so­ciedad. 

Habrá otros nativos que experimentarán un temor (Plutón) respecto al futuro (Urano). Las ideas y movimientos relativos al porve­nir se percibirán como algo que puede minar o amenazar su seguri­dad vinculada al pasado (Plutón). Tales personas intentarán identificarse y comulgar con ideas, valores y creencias asociadas con el pasado y, en cuanto a los impulsos uranianos hacia lo futuro, tra­tarán de aplicar de un modo nuevo las respuestas pasadas. 

Un tercer grupo de estos nativos optará simplemente por identi­ficarse y unirse al proceso de cambio orientado hacia el futuro, si­guiendo el ritmo general de transformación de su sociedad. Si volve­mos al ejemplo de los nacidos bajo la conjunción de Urano y Plutón en Virgo, veremos que algunos de ellos seguirán las nuevas corrien­tes y convenciones definidas por su propio subgrupo generacional, con lo cual se sentirán diferentes, y tendrán el sentimiento de que esta corriente marca el hilo conductor del cambio social. A través de la Historia, los aspectos entre Urano y Plutón han acelerado los ciclos de crecimiento evolutivo a nivel de individuos y naciones. Los nacidos bajo estos aspectos van a experimentar mayor velocidad en su ritmo de evolución y en su crecimiento, sintiendo una especie de urgencia por transformar las limitaciones y restricciones provenientes del pasado. Las antiguas formas van a desaparecer más rápidamente al contrastar con las fuerzas del futuro que impulsan hacia adelante al nativo. Si estudiamos la Historia hallaremos que la intensidad del choque entre las fuerzas del pasado y las necesida­des del futuro puede medirse según el tipo de aspecto formado por Urano y Plutón.

Así, por ejemplo, la llamada «Gran Depresión» tuvo lugar cuan­do estos dos planetas entraron en cuadratura, estando Urano en Aries y Plutón y Cáncer, respectivamente. Por su parte, Hitler y Roosevelt accedieron al poder en el mismo año (1933), bajo una cuadratura exac­ta entre los dos planetas. Los cambios sociales que transformaron el curso de la Historia hablan por sí solos. A fines de 1944 y comien­zos de 1945, Urano y Plutón formaban un sextil exacto y decrecien­te. El intenso conflicto y tensión producido por la segunda guerra mundial empezó a amainar cuando echaron raíces las semillas nece­sarias para finalizar este conflicto. La tensión kármico/evolutiva que se había originado en la cuadratura empezó a transformarse en una reestructuración fundamental y una organización de las bases de po­der en el mundo: los bloques americano y soviético. Con esta rees­tructuración, los aliados de estas naciones se polarizaron en sendos bloques basados en mutuos intereses ideológicos, políticos y econó­micos. La semilla que llevó a esta realidad había sido sembrada du­rante la cuadratura original, y la crisis de conciencia implícita en esta cuadratura decreciente vino a traducirse en las políticas y normas so­ciales simbolizadas por Hitler y Roosevelt. El proceso de transmuta­ción de una semicuadratura decreciente hasta llegar a la conjunción se proyectó en un nuevo orden mundial alrededor de USA y la URSS.

Otra de las semillas plantadas para acelerar este nuevo orden fue la bomba atómica: Plutón se asocia con el Átomo y con su penetra­ción, mientras que Urano está vinculado a los nuevos inventos. La cuadratura decreciente y su proceso hasta culminar en la conjunción promueve una expansión gradual de la conciencia que induce a la com­prensión del Origen, de lo universal. En este sentido, el conocimien­to que lleva a descubrir las leyes cósmicas que permitieron el desa­rrollo de la bomba atómica está vinculado con la capacidad negativa que tiene el ser humano para jugar a ser Dios. Aunque parezca sor­prendente, uno de los principales creadores de la bomba, Oppenhei­mer, pensaba que si se llegaba a tener un arma tan terrible se acaba­ría para siempre con el fenómeno de la guerra. Dicho sea de paso, Oppenheimer era un ferviente devoto de la diosa hindú Kali, divini­dad destructora que simboliza para muchos la muerte y el renaci­miento.

Pero también hubo mucha gente que creyó en los beneficios po­sitivos de la tecnología nuclear. El slogan «Átomos para la paz» se creó durante un balsámico acercamiento de estos planetas y, al for­marse la conjunción a comienzos de los años sesenta, durante el pe­ríodo de Kennedy y Kruschev en sus últimos años de poder, las ma­sas empezaron a tomar conciencia de lo que en realidad significaban las armas nucleares respecto al futuro. La conjunción creciente de Urano y Plutón fue así como el anuncio de una nueva era.

De la misma forma en que podemos medir estos ciclos colecti­vos, también es posible medir la intensidad y la forma concreta en que un individuo reaccionará frente a los aspectos entre Urano y Plu­tón en su Tema natal. La Casa y el Signo donde se ubica Urano, jun­to con sus aspectos, nos. servirán para describir los medios y las ex­periencias que van a permitir a este individuo liberarse de los apegos que le atan al pasado, el cual va a estar representado por el emplaza­miento de Plutón (Casa y Signo), del Nódulo Sur, de su planeta re­gente y también por los aspectos que éstos forman con otros plane­tas. Por último, el tipo de aspecto entre Urano y Plutón será un indicador de la forma como va a efectuarse esta ruptura con el pasado.

ASPECTOS DE PLUTÓN CON NEPTUNO

En general, estos aspectos promoverán en el nativo el deseo, el intento y la necesidad de llevar a la realidad las ilusiones, sueños ideales y fantasías. En el sentido más profundo van a motivar la necesidad de disolver cualquier obstáculo o atadura que impida una relación directa entre el individuo y su Creador. No obstante, la mayoría de nosotros sentimos un temor inconsciente frente a la posibilidad de perder el sentido de individualidad egocéntrica. Volviendo a usar una analogía anteriormente comentada, para la mayoría el centro de con­ciencia está en la ola y no en el mar. Son muy pocos los que tienen su conciencia centrada en el océano profundo y el temor a disolverse en la inmensidad cósmica lleva a estos nativos a perseguir un sueño tras otro, siendo cada sueño ese «algo» o ese «significado» que han estado persiguiendo durante tanto tiempo. No obstante, el verdade­ro propósito evolutivo consiste para ellos en disolver de una vez por todas las barreras que impiden una identificación activa y consciente con el océano cósmico, permitiendo que el Origen exprese su Volun­tad a través del enfoque propio de su individualidad concreta.

Estos aspectos van a promover un sentimiento de algo «Total» y de un significado respecto a la vida y a la realidad, a nivel indivi­dual y colectivo. Si se fracasa en el intento de identificar este signifi­cado total, la persona va a perseguir sus sueños como si estos mis­mos fueran algo total. Es precisamente a través de este proceso de caza de sueños que podrá tomar conciencia de la naturaleza de sus fantasías e ilusiones. En algún momento, el sueño será reconocido como lo que es: simplemente un sueño. Algunos nativos conseguirán realizar sus ilusiones, o al menos algunas entre ellas, mientras que otros no estarán en condiciones de hacerlo. El sueño neptuniano, cuan­do es alcanzado puede parecer interesante y significativo durante un tiempo, pero en algún momento va a perder significado, y es proba­ble que algunos se encuentren muy pronto con la realidad de que su sueño no era lo que ellos creían.

Bajo un contexto arquetípico, los aspectos Neptuno/Plutón tra­tan de enseñar a estos nativos que ellos mismos tienen el poder (Plu­tón) para crear o destruir su realidad a voluntad (Plutón) si realmen­te creen en ello (Neptuno) o lo desean intensamente (Plutón-Neptuno). El creciente interés de la gente por las técnicas relativas al poder de la visualización y afirmación creativa da testimonio de ello, al me­nos tal como se refleja en la generación actual con Plutón en sextil a Neptuno. Incluso existe una forma actual del Budismo con una en­señanza específica en torno a esta dinámica.

No obstante, la mayoría de los seguidores de estas técnicas o esta corriente budista no cultiva abiertamente una relación directa con el Origen, como fuente de este poder para los seres humanos, sino que sigue estos senderos, a fin de realizar sus deseos y sueños más pro­fundos, de naturaleza separatista. Uno tras otros, los sueños irán di­solviéndose en la realidad de un vacío total, carente de significado. Tal proceso puede ser muy prolongado, ya que los sueños sólo están limitados por la propia imaginación del nativo. Sin embargo, éstos llegarán a disolverse en algún momento. Cuando esto suceda, estos individuos se enfrentarán con el vacío y, movidos por la fe y por el sentimiento de que ya no tienen nada que perder, desearán entonces fusionarse con el Origen que los ha creado. Al comenzar este proce­so, pueden pasar por momentos de inspiración muy elevada. En este caso, sus aspiraciones íntimas y sueños más profundos serán un re­flejo de la más Alta Voluntad (el Origen), que les guiará en su cami­no propio y único como individuos. Como resultado de ello, sus crea­ciones pueden tener un valor y un significado duraderos.

Desde un punto de vista espiritual, los aspectos de Neptuno y Plu­tón generan una situación bajo la cual el Alma de cada uno de noso­tros puede verse inspirada por el Ser total, mientras que a nivel co­lectivo, todas las almas se verán armonizadas por la inspiración universal, de acuerdo a la ubicación de estos planetas por Casas y Signos. Esto conduce a un cambio colectivo y a una evolución vincu­lada con las áreas, experiencias y dinámicas concretas de los Signos y Casas que albergan a estos planetas. Cada uno de nosotros va a reaccionar frente a este impulso de una manera propia y única, aun­que influenciada por la vibración colectiva generacional. 

En otras palabras, cada individuo está en condiciones de sintoni­zar con este impulso y disolver las barreras que obstaculizan su efec­to espiritualizador, en relación con los emplazamientos de Plutón y Neptuno en su Tema natal. Cada miembro de una generación va a hacer lo mismo, con un estilo propio y personal. A nivel colectivo, habrá, por supuesto, una vibración generalizada que va a influen­ciar el entorno social de cada individuo. El inconsciente colectivo (Nep­tuno) de la generación se sintonizará también y se hará receptivo a las necesidades globales de la evolución planetaria. 

El punto clave radica en la existencia de una progresión natural, evolutiva y espiral para el planeta Tierra y para la especie humana. 

Dicha progresión está indicada por los tránsitos de Plutón, Neptuno y Urano. Los Signos zodiacales que albergan a estos planetas afec­tan concretamente a los sectores donde está enfocado este cambio evolutivo. Cada uno de nosotros sintonizará a su propio modo con este proceso, siendo afectados por los cambios sociales, físicos, am­bientales y espirituales producidos por el mismo impulso evolutivo.    

Dicho impulso estará señalado por Plutón. El inconsciente colectivo es neptuniano y la mente colectiva uraniana. La necesidad colectiva (Neptuno), que refleja el impulso evolutivo (Plutón), va a traducirse en nuevos pensamientos e ideas dentro de cada individuo (Urano). Las colectividades están sintonizadas con estos pensamientos evolu­tivos y de ello resultará un cambio global para mejor o para peor.      

Un vistazo a la Historia nos ofrece una dramática evidencia que refleja este proceso evolutivo y la forma como altera fundamental­mente a todo el planeta y a la especie humana. Como un ejemplo, la revolución industrial tuvo lugar cuando Plutón transitaba por Aries, mientras que Neptuno y Urano lo hacían por Capricornio y luego por Acuario. Hoy en día, con Plutón en Escorpio, Urano en Sagita­rio y Neptuno en Capricornio, hay otros enfoques como el de la in­geniería genética, por ejemplo, que van a cambiar fundamentalmen­te nuestro mundo. Neptuno en Capricornio es un símbolo del ser humano que representa a Dios. Los cuestionamientos morales, éti­cos y filosóficos despertados por la ingeniería genética pueden guiar esperanzadoramente este desarrollo en la dirección correcta (Urano en Sagitario), pero a la vez, los aspectos entre Plutón y Neptuno pue­den llevar a ilusorias fantasías o a sueños que pueden estar inspira­dos directamente por una Voluntad elevada que intenta guiar y mo­delar nuestras vidas a nivel individual y colectivo.   

Respecto a los deseos coexistentes inherentes a Plutón, las elec­ciones individuales y colectivas van a determinar que este impulso se manifieste a través de una ilusión o a través de una verdadera ins­piración como reflejo de una Voluntad elevada. Hoy en día, el 75 por 100 de los habitantes del planeta tenemos a Plutón en sextil con Neptuno, y la conciencia de que podemos ser los creadores de nues­tra propia realidad, de acuerdo a las elecciones que efectuemos es más aguda que en ningún otro momento de la Historia humana. Las consecuencias kármicas y evolutivas de nuestras elecciones actuales serán así sentidas durante mucho tiempo en años venideros.

     

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